Me
he comprado un pez rojo. Lo he puesto en una pecera redonda, transparente. No
para de dar vueltas. Yo hago lo mismo en casa. Mi gata nos mira a los dos con
curiosidad. Al volver del trabajo lo he encontrado muerto en el suelo. Ha
saltado de la pecera. La gata lo observa asustada. Harta de deambular por la
vivienda imito al pez. No sé si mi gata
me acecha desde la ventana.