Están allí, pintadas en las paredes y en los techos de las cavernas.
Estas figuras, bisontes, alces, osos, caballos, águilas, mujeres, hombres, no tienen edad. Han nacido hace miles de años, pero nacen de nuevo cada vez que alguien las mira.
¿Cómo pudieron ellos, nuestros remotos abuelos, pintar de tan delicada manera? ¿Cómo pudieron ellos, esos brutos que a mano limpia peleaban contra las bestias, crear figuras tan llenas de gracia? ¿Cómo pudieron ellos dibujar esas líneas volanderas que escapan de la roca y se van al aire? ¿Cómo pudieron ellos... ?
¿O eran ellas?
Relato "Fundación de la belleza" de Eduardo Galeano de su libro ESPEJOS
La única
Me lo contagio mi abuela, fue penetrando en mí como la gota de agua en la piedra, poco a poco, era la única “indignada” que yo percibía en aquella época, o la única, que por su edad se atrevía a decir lo que pensaba del régimen de aquel tiempo. Los demás callaban. También me contagió su afición a la lectura.
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