LA VIDA

    A veces mancha y duele la vida, y uno se retira en silencio a un rincón de su desgracia a esperar que la vida amaine y se enciendan de nuevo las horas azules del gozo. Y aún así, mira por dónde, me gusta la vida. Porque me tiene que gustar. Porque es lo único que hay y yo, a fuerza de vivir y compartir el aire con la gente, no sé qué otra cosa podría hacer sino sacarle gusto a la vida, a esta vida tantas veces malvada que te da un palazo por las buenas y se va. 

Fragmento del cuento "La vida" de Fernando Aranburu de su libro "Autorretrato sin mí"

DESDE ENTONCES HAN PASADO MUCHAS COSAS

Tengo de ti, cuando me pongo a recordarte, la imperfecta curvatura de una sonrisa. Tengo además el eco insistente de varias palabras que nunca comprendí. Tengo también, involuntariamente, la noche misma, la noche larga en que juega contigo mi terca memoria. No tengo nada, casi nada: un dibujo desvaído de tu casa por la tarde, tu nombre propio y el mágico temor de que aparezcas si me atrevo a pronunciarlo. Un rito cada vez menos frecuente, más lejano, que a mi pesar entrevera las fechas y empieza a confundir tu cara con las de tiempos posteriores. 
Cuento de Álvaro Uribe, de su libro, "Historia de historias"

MAR

 Colecciono tus sonidos,
en azul y verde,
  tus matices
  en otros mapas.
En el enigma del exilio
los escucho.
  Sordos,
a veces vivaces,
 cual concertino en allegro,
 que propone diálogos contigo.
  Le pido tiempo al tiempo,
mientras vuelan las cenizas
   que nos dieron refugio.

     Poema de Zahra El Hasnaoui Ahmed,
    de su libro "El silencio de las nubes" 

LENTO, PERO VIENE (Benedetti)


Se acerca el día,
con las abejas libando golosas
  un mar de flores fósiles.
   Con la sonrisa congelada
    del combatiente en la llanura.
 Se acerca, lento, pero viene.
   Con lámparas de cristal
   que alumbran sueños longevos.
 Con espejos azules
    entre montañas de arena.
 Se acerca levantado
 en veredas doradas
 el paso de las caravanas.
      Con diminutas orugas
   que se hacen mariposas
   en las manos de las mujeres.
Allá, al final de nuestras vidas,
 se acerca lento, pero viene.

Poema de Zahra El Hasnaoui Ahmed,  
de su libro de poemas "El silencio de las nubes"

EL SILENCIO DE LAS NUBES


  A las nubes no les quedan pastores.
  Se trasladan taciturnas
 en busca de los rebaños de dromedarios,
las risas de los niños, los frigs de jaimas,
 los pozos verdes y las melfas cantarinas...
  Todo es distinto.
     Se fueron...
y vino el silencio
  a cubrir la infinidad
 de narcótica pausa.
  Enmudecen los ríos,
las palabras callan...
   La sombra de una nube
 consuela a una huérfana acacia.
   No queda nada.
Las piedras que santifica el rezo.
Y la acacia.

Poema de Zahra El Hasnaoui Ahmed, 
de su libro de poemas "El silencio de las nubes"

¿QUIÉN ?


  ¿Quién soy
de los múltiples exilios?
  Lejos quedaron
 las palmeras que me parieron.
 Muchas veces,me habla la fatiga,
el río y el desamparo.
 Merodeo por la tristeza
  y vomito dolores
en busca de alivio.
   Un instante.
Presta viene la vida
 a recordarme
que somos afiliados.
  La soledad es encuentro,
    la intermitencia un todo.
 Recopilo mis prójimos
  y partimos a masticar
con deleite las horas. 
 
Poema de Zahra El Hasnaoui Ahmed, 
de su poemario "El silencio de las nubes"

LIBRES

"Para ser libre, no solo debemos deshacernos de las cadenas, sino vivir de una manera que respete y potencie la libertad de los demás". 

Nelson Madela

MUJERES DEL OTOÑO

PASAN leves las mujeres del otoño

llevan flores en los ojos silenciosas
flores de azul de bruma
dulces flores de lluvia

flores de luz filtrada
por entre la sombra aún suave de este viento de seda
que así pasa con ellas

llevan transmigraciones sensibles
de flores más antiguas
(espirales de los espejos por los que huye el tiempo)

llevan flores transparentes de agua
flores de estrella líquida
flores que arden en sombras
celestes submarinas
en brillante profundo y amoroso
deseo. 
Poesía de Miguel Anxo Fernán-Vello, de su libro "La raíz poseída"

MUERTE AMARILLA

Aquí, la muerte es amarilla como el sabor del pan.
Yo la he visto rondar los braseros donde hierbas antiguas ahuyentan el miedo. 
Y he escuchado su grito de nieve entre los tallos tiernos de las enredaderas.
Nunca bastaron las lenguas de aceite para alejar el frío de las habitaciones.
Jamás fue suficiente la vigilia del fuego, ni la zozobra de las bestias en las cuadras hinchadas por el heno.
La muerte llegó siempre con helada añoranza y, al amanecer, en el asombro de los perros podía recordársela. 

Fragmento de "Memoria de la nieve", de Julio Llamazares.

ROJO

Rojo es el vino sobre los brezos, derramado en la tarde por los arrieros sin nombre. 
Rojo es el silencio de los bardos errantes y el color de las túnicas de los viejos guerreros.
No me preguntes. ¡Ah, no me preguntes!
También tu cuerpo es rojo en las dunas del tiempo.
También tu cuerpo es rojo -como vino o deseo- cuando, sobre los brezos, te derramas y extiendes y gritas dulcemente.

Fragmento del libro "Memoria de la Nieve" de Julio Llamazares.

LA NIEVE Y EL SILENCIO

Todo lo aprendí de quien nunca fue amado: la nieve y el silencio y el grito de los bosques cuando muere el verano. 
O aquella canción celta de Kerstin que cantaba:
¿Quién puede navegar sin velas?
¿Quién puede remar sin remos?
¿Quién puede despedirse de su amor sin llorar?
Pero ahora ya la nieve sustenta mi memoria. Y el silencio se espesa tras los bosques doloridos y profundos del invierno.
Por eso puedo navegar sin velas. 
Por eso puedo remar sin remos. 
Por eso puedo despedirme de mi amor sin llorar. 

Fragmento del libro "Memoria de la nieve" de Julio Llamazares.

AVELLANAS Y SILENCIO

De nuevo llega el mes de las avellanas y el silencio.
Otra vez se alargan las sombras de las torres, la plenitud azul del huerto familiar.
Y en la noche se escucha el grito desolado de las frutas silvestres.
Sé muy bien que este es el mes de la desesperanza. 
Sé muy bien que, tras los mimbres lánguidos del río, acecha un animal de nieve.
Pero era en este mes cuando buscábamos orégano y genciana, flores moradas para aliviar las piernas abrasadas de las madres.
Y recibo el recuerdo como una lenta lluvia de avellanas y silencio. 

Fragmento del libro "Memoria de la nieve", de Julio Llamazares. 

EL RACISMO

"El racismo no sólo implica la exclusión de una raza por otra. Se presupone siempre que la exclusión se ejerce con fines de dominación"

 Frase de "Steve Biko"

PRADOS GRISES

En estos prados grises, de avellanos sagrados y lunas pedernales, más de una vez alzamos nuestras tiendas y brindamos con malta de pastores.
Es extraño encontrarme ahora aquí, por breve tiempo junto a los proscritos.
Lejos escucho las voces laborables, el bramido animal de una antigua excursión de montería:
luna obsequiosa con quien nunca la ha amado.
Luna obsequiosa, pedernal y malta. Extraño estoy bajo tu rama helada.
Por breve tiempo junto a los proscritos.

fragmento de "Memoria de la nieve", de Julio Llamazares 

CAMINO HACIA EL NORTE

Hace mucho tiempo que camino hacia el norte, entre zarzas quemadas y pájaros de nieve.
Hace ya mucho tiempo que camino hacia el norte como un viajero gris perdido entre la niebla.
Una verdad cifrada dejé atrás: el humo denso y obsequioso de los brezos y la alegría de mis padres en el anochecer.
En el camino del norte, sin embargo, solo mendigos locos me acompañan.
Duermo bajo sus capas en las noches de invierno.
Les digo este relato para ahuyentar el frío.  

Fragmento de "Memoria de la nieve" de Julio Llamazares. 

FRASE DE BEN OKRI

Ninguno de nosotros deseaba nacer. Nos disgustaban los rigores de la existencia, los anhelos insatisfechos, las injusticias consagradas del mundo, los laberintos del amor, la ignorancia de los padres, el hecho de morir y la asombrosa indiferencia de los vivos en medio de la sencilla belleza del universo. Teníamos la dureza de corazón de los seres humanos, pues todos nacen ciegos y pocos llegan a aprender a ver. 

Ben Okri en su libro "El camino hambriento"

PAÍS DE LAS ABEJAS

País de las abejas, donde derrama el sol su sangre por lánguidas riberas.
País de las abejas, más allá del lugar que brota en avellanos y en círculos de barro. 
Un dolor atraviesa tus campos amarillos: espiral de la muerte, memoria de la nieve, remansada quietud de los helados estanques del invierno. 
Bajo la bóveda perfecta de la tarde, arden sustancias indestructibles, bosques y animales, interminablemente. 
Es el sonido blanco de los avellanos, la belleza crecida de la desposesión.
Y el silencio extendido como sangre sobre las lánguidas riberas del país de las abejas.  

 Fragmento del libro "Memoria de la Nieve" de Julio Llamazares.

PAISAJES

Este es un paisaje de miradas de nata y tejados helados. Es un paisaje helado e indestructible.
Los niños muertos juegan junto al molino con cuévanos vacíos y varas de avellano.
Coronan de laurel y de nieve sus cabezas mientras, tras los marzales, aúllan a la luna, dolor del amarillo.
¡Dolor del amarillo! Hay en la noche cánticos sagrados y láminas de plata y hogueras rumorosas como lenguas de escarcha.
Como si todo fuera igual. Como si no hubieran pasado tantos años. 
Poema de Julio Llamazares, de su libro "Memoria de la nieve"

FRASE PARA HOY

"No soy solo blanco. Tengo identidades mezcladas y eso, lejos de ser un conflicto, me aporta una gran felicidad y riqueza".

Mia Couto, escritor mozambiqueño.

MEMORIA DE LA NIEVE

Mi memoria es la memoria de la nieve.
Mi corazón está blanco como un campo de urces.
En labios amarillos la negación florece.
Pero existe un nogal donde habita el invierno.
Un lejano nogal, doblado sobre el agua, 
a donde acuden a morir los guerreros más viejos.
En un mismo exterior se deshacen los días
y la desolación corroe los signos del suicidio:
globos entre las ramas del silencio y un animal
sin nombre que se espesa en mi rostro. 
Poema de Julio Llamazares, de su libro "Memoria de la nieve"

MAÑANA DE DOMINGO

El cementerio emana paz

los muertos están callados,

nadie habla, nadie llora.

Las flores exhalan su olor en silencio,

los pájaros no cantan,

no anidan en los cipreses.

Las nubes pasan deprisa,

el aire se ha parado

solo el sol se atreve a iluminar las tumbas.

Entro despacio,

mis zapatillas no hacen ruido, 
 
te busco, cambio tus flores,

miro tu nombre,

me pregunto dónde estás,

dicen que allí están tus cenizas. 
 
Aunque tú te fuiste un jueves

y yo ya no te he visto más.

PARA LA LIBERTAD

Para la libertad sangro, lucho y pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho. Dan espumas mis venas
y entro en los hospitales y entro en los algodones
como en las azucenas.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño,
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño
y aún tengo la vida.

poema de Miguel Hernández 

MADRE DE LECHE Y MIEL

 
Hablaré para vosotras, hermanas, hablaré para deciros cuanto queréis escuchar. Esta voz mía os narrará los hechos que desconocéis de aquella que salió del mismo vientre que vosotras. Dadme té para calentar mi lengua y cerrad la puerta, porque estas palabras mías no pueden salir de aquí. Son solo para vosotras, vosotras que podéis entenderlas y guardarlas. Sin revelarlas al mundo, que todo lo juzga.
 Seguro que os acordáis del inicio del viaje. Vinisteis; os   reunisteis  todas el día de mi partida, aquel día en que se me hizo en la garganta un nudo áspero y seco que no lograba deshacer ni con el agua fresca del pozo. No me entraba ni un pedazo de pan, solo quería agua y más agua para poder sacarme esa aridez de dentro. Ay, ese polvo en la garganta, hermanas, cuántas veces lo hemos sentido, cuántas, cuantísimas veces nos lo hemos tragado, hemos tenido que disimularlo.
 
Fragmento  del libro "Madre de leche y miel" de Najat El Hachmi

LA FRASE NOS LLEGA DESDE ÁFRICA

«Utilicemos las adversidades para ser mejores personas»
        Saliou Traoré

LA FRASE

«La unión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre»
Proverbio africano

ENTRE HUMO

A los pocos días de residir en el poblachón de la montaña donde me confinaba mi carrera y la necesidad de empezar a formarme un porvenir -éramos seis hermanos, y mis padres tenían lo estricto y nada más-, empezaron a hablarme de mi patrona a medias palabras reticentes.
Para combinar un arreglo económico, mi madre había escrito a aquella mujer, de quien supo por referencias, para que me cediese habitaciones y guisase mi pitanza. El precio nos pareció inverosímil, y cuando probé el trato creció mi sorpresa. Vivía yo como un príncipe por una cantidad módica hasta lo sumo. No faltaban en mi mesa frescas truchas del río, pollos tiernos, jamón excelente, embutidos sabrosos y otros regalados manjares; mi alcoba y mi despachito eran tazas de plata; mi ropa blanca no le faltaba cinta ni botón, y Mariña, la huéspeda, me hablaba en tono de respeto, que gradualmente fue matizándose con unas ráfagas de algo que parecía cariño..... 

Fragmento del cuento de Emilia Pardo Bazán, de su libro "El encaje roto", antología de cuentos de violencia contra las mujeres.

CONVERSACIÓN DE LOS AMANTES

-¡Cuídate! -le dice él, antes de soltarle la mano y entregarla a la ciudad abierta. Ella, húmeda libélula en la garganta, azul aún de tanto contemplarse en los espejos de la habitación, lo mira con el agua brillando todavía sobre la carne compartida.
-¿De qué? -pregunta ella, ansiosa por estrenar las calles, la energía del amor en la vida verdadera.
-De todo: de la mala educación, de la cerradura que no abre, de las miradas furiosas, de las especulaciones, del dolor, del tiempo, de la falta de esperanza... de todo, cuídate de todo. 
-Cuídate de todo -repite también ella, distraída, mientras sale corriendo hacia la muerte, sin poder esperar, sin entender por qué la imaginación de los amantes tiende siempre a lo triste.  
del libro "La primera vez que vi un fantasma" de Solange Rodriguez Pappe

FRASE ESPECIAL

Llevábamos varios días de bochorno abrasador en esta zona rural de Burundi.
De pronto, descargó una lluvia que no terminaba y que nos apaciguaba a todos.
Sentíamos que nos hacía bien.
Al llegar a casa supe de tu muerte y comprendí esta tormenta serena.
Sabemos los dos lo que dicen los africanos:
«cuando un hombre bueno muere, siempre llega la lluvia»

Nendo Dango, para Antonio Lozano, desde Burundi

NUEVA SEMANA, NUEVA FRASE

"El colonialismo utiliza desvergonzadamente todos sus hilos, feliz de enfrentar entre sí a los africanos que ayer se habían aliado contra él"
Frantz Fanon en su libro "Los condenados de la tierra"

PRIMO LEVI

La Química era para Levi una vocación que implicaba una
ética y también una estética: la ética del trabajo bien hecho, en
el que se ponen los cinco sentidos, al que se dedican las fuerzas
mejores de la inteligencia; la estética de la claridad y la preci-
sión, antídoto contra las retóricas embusteras y las palabrerías
infecciosas del fascismo, y contra las vaguedades y las indul-
gencias de la literatura. A Primo Levi la Química le sirvió como
asidero contra una realidad hostil durante su adolescencia de
judío apocado, le dio una pasión intelectual vigorizadora en
medio de la conformidad social de la Italia fascista y además,
literalmente, le salvó la vida en Auschwitz, al permitirle la ven-
taja crucial de trabajar al abrigo de un laboratorio durante los
meses más fríos de un invierno que habría sido letal para él,
como lo fue para tantos otros, si hubiera tenido que soportar-
lo a la intemperie.

Fragmento  de Primo Levi: el testigo sin descanso

ARGÓN

En el aire que respiramos existen los llamados gases inertes. Lle-
van extraños nombres griegos, de raíz culta, que significan «el
Nuevo», «el Oculto», «el Inactivo», «el Extranjero». Tan inertes
 son, efectivamente, y tan pagados están de sí mismos que no in-
terfieren en reacción química alguna ni se combinan con ningún
otro elemento, y precisamente por eso han pasado inadvertidos
durante siglos. Hay que llegar a 1962 para que, tras largos e in-
geniosos esfuerzos, un químico de buena voluntad lograse 
    obligar al Extranjero (el xenón) a combinarse fugazmente con 
el avidísimo y no menos vivaz flúor, y la hazaña se consideró tan
extraordinaria que le valió el Premio Nobel. También se llaman
gases nobles, aunque aquí se podría discutir si todos los nobles
realmente son inertes y si todos los inertes son nobles; se les lla-
ma también, por último, gases raros, a despecho de que uno de
ellos, el Inactivo, esté presente en el aire en la respetable propor-
ción de un 1 por 100, lo cual quiere decir que es veinte o trein-
ta veces más abundante que el anhídrido carbónico, sin el cual
no existirían rastros de vida sobre nuestro planeta.
 
fragmento de "El  Sistema periódico", libro de Primo Levi

SI ESTO ES UN HOMBRE

Los que vivís seguros
En vuestras casas caldeadas
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal
Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas a vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.
Primo Levi 

RECUERDOS Y PENSAMIENTOS

4) La cuarta cosa que nos dijo Mamen
a mi tío y a mí
era en realidad la primera cosa de todas, 
pero Mamen nos la explicó al final
porque era la más complicada. 
Resulta que la cuarta cosa
era la que hacía posible las otras tres.
Si yo quería la pensión
e irme a vivir a Somorrín
tenía que ir al médico,
que el médico me viera
y después enseñarle a Mamen
los papeles del médico.
Cuanto antes fuera al médico
y antes tuviera los papeles,
antes me darían el dinero
y antes podría irme a vivir a Somorrín. 
fragmento del libro "Lectura fácil" escrito por Cristina Morales

LA FRASE

Si nombran juez al guepardo, la gacela jamás tendrá un juicio justo.
Proverbio africano

MUERTO DE AMOR

¿Qué es aquello que reluce
por los altos corredores?
Cierra la puerta, hijo mío,
acaban de dar las once.
En mis ojos, sin querer,
relumbran cuatro faroles.
Será que la gente aquella
estará fregando el cobre.

Ajo de agónica plata
la luna menguante, pone
cabelleras amarillas
a las amarillas torres.
La noche llama temblando
al cristal de los balcones,
perseguida por los mil
perros que no la conocen,
y un olor de vino y ámbar
viene de los corredores.

Brisas de caña mojada
y rumor de viejas voces,
resonaban por el arco
roto de la media noche.
Bueyes y rosas dormían.
Sólo por los corredores
las cuatro luces clamaban
con el furor de San Jorge.
Tristes mujeres del valle
bajaban su sangre de hombre,
tranquila de flor cortada
y amarga de muslo joven.
Viejas mujeres del río
lloraban al pie del monte,
un minuto intransitable
de cabelleras y nombres.
Fachadas de cal, ponían
cuadrada y blanca la noche.
Serafines y gitanos
tocaban acordeones.
Madre, cuando yo me muera,
que se enteren los señores.
Pon telegramas azules
que vayan del Sur al Norte.
Siete gritos, siete sangres,
siete adormideras dobles,
quebraron opacas lunas
en los oscuros salones.
Lleno de manos cortadas
y coronitas de flores,
el mar de los juramentos
resonaba, no sé donde.
Y el cielo daba portazos
al brusco rumor del bosque,
mientras clamaban las luces
en los altos corredores.

poema de "FEDERICO GARCÍA LORCA"

EL SILENCIO

Oye, hijo mio, el silencio.
Es un silencio ondulado,
un silencio,
donde resbalan valles y ecos
y que inclina las frentes
hacia el suelo.

poema de "FEDERICO GARCÍA LORCA"

EL GRITO

La elipse de un grito
va de monte
a monte.

Desde los olivos,
sera un arco iris negro
sobre la noche azul.

¡Ay!

Como un arco de viola
el grito ha hecho vibrar
largas cuerdas del viento.

¡Ay!

(Las gentes de las cuevas
asoman sus velones.)

¡Ay!

 POEMA  DE "FEDERICO GARCÍA LORCA"

FRASE DE ESTA SEMANA

"Si ves un manantial cerca, no lo dejas y te alejas a buscar agua"

Expresión igbo extraída del libro «Hijas que son varones y esposos que son mujeres. Género y sexo en una sociedad africana» de la antropóloga nigeriana Ifi Amadiume

TRES Y TRES

         

Tres abetos verdes, brillantes, desnudos, sin bolas de colores ni lazos rojos, sin tiras de espumillón que los ahorquen, están plantados delante de mi casa. Todos los años tres demonios rojos, brillantes, desnudos, sin corona ni cetro real, sin oro, ni incienso, ni mirra, dejan bajo sus ramas una caja con trescientos sesenta y cinco días para que los pueda gozar.