LA NIEVE Y EL SILENCIO

Todo lo aprendí de quien nunca fue amado: la nieve y el silencio y el grito de los bosques cuando muere el verano. 
O aquella canción celta de Kerstin que cantaba:
¿Quién puede navegar sin velas?
¿Quién puede remar sin remos?
¿Quién puede despedirse de su amor sin llorar?
Pero ahora ya la nieve sustenta mi memoria. Y el silencio se espesa tras los bosques doloridos y profundos del invierno.
Por eso puedo navegar sin velas. 
Por eso puedo remar sin remos. 
Por eso puedo despedirme de mi amor sin llorar. 

Fragmento del libro "Memoria de la nieve" de Julio Llamazares.

No hay comentarios:

Publicar un comentario