LOS BRAZOS DEL TREN

   Los trenes de Bombay , que transportan seis millones de pasajeros por día, violan las leyes de la física: en ellos entran muchos más pasajeros que los pasajeros que en ellos caben.
   Suketo Mehta, que sabe de esos viajes imposibles, cuenta que cuando ha ya partido cada tren repletísimo, hay gente que lo persigue corriendo. Quien pierde el tren, pierde el empleo.
   Y entonces, de los vagones brotan brazos, brazos que salen por las ventanillas o cuelgan desde los techos, y ayudan a trepar a los rezagados. Y esos brazos del tren no preguntan al que viene corriendo si es extranjero o nacido aquí, ni le preguntan qué lengua habla, ni si cree en Brahma o en Alá, en Buda o en Jesús, ni le preguntan a qué casta pertenece, o si es de casta maldita, o de ninguna casta.  

Eduardo Galeano, de su libro "Espejos"

¿CÓMO PUDIMOS?

    Ser boca o ser bocado, cazador o cazado. Ésa era la cuestión.
   Merecíamos desprecio, o a lo sumo lástima. En la intemperie enemiga, nadie nos respetaba y nadie nos temía. La noche y la selva nos daban terror. Éramos los bichos más vulnerables de la zoología terrestre, cachorros inútiles, adultos pocacosa, sin garras, ni grandes colmillos, ni patas veloces, ni olfato largo. 
   Nuestra historia primera se nos pierde en la neblina. Según parece, estábamos dedicados no más que a partir piedras y a repartir garrotazos. 
   Pero uno bien puede preguntarse: ¿No habremos sido capaces de sobrevivir, cuando sobrevivir era imposible, porque supimos defendernos juntos y compartir la comida? Esta humanidad de ahora, esta civilización del sálvese quien pueda y cada cual a lo suyo, ¿habría durado algo más que un ratito en el mundo? 
Eduardo Galeano, de su libro "Espejos"

HIPATIA DE ALEJANDRÍA

        Símbolo del pensamiento libre ante la intolerancia.

La leyenda de Hipatia de Alejandría nos muestra a  una joven, virgen, hermosa, matemática y filósofa. Su muerte violenta marca un punto de inflexión entre la cultura del razonamiento griego y el oscurantismo del mundo medieval. Pero éste es el mito; en realidad, sabemos muy poco de su vida y de su obra conocemos  sólo una parte muy pequeña gracias a los escritos de algunos de sus discípulos.

 Se le recuerda como una gran maestra, respetada por la      importancia de sus conocimientos, sobre todo en matemáticas. 

Enseñó astronomía, matemáticas, filosofía. Escribió diversos trabajos científicos. Fomentó el repeto entre las diferentes culturas.

Hipatia, símbolo de la ciencia y el conocimiento.

SAFO DE LESBOS

…pienso yo que jamás
joven habrá
viendo la luz del sol,
que se pueda decir
que en su saber
se te parezca a ti…


poema de Safo de Lesbos

TRISTEZA

El mundo no será destruido por los que hacen el mal, sino por aquellos que los miran sin hacer nada.

Frase de Albert Einstein

A SIRIA

A Siria, ese hermoso país ahora destruido

 "Sus huellas se han borrado, sus vestigios han desaparecido y no se sabe dónde están. La ruina lo ha trastocado todo. La prosperidad se ha mudado en estéril desierto, la sociedad, en soledad espantosa; la belleza, en dispersos escombros; la tranquilidad, en encrucijada aterradora."

 Palabras de Ibn Hazm, poeta cordobés, siglo X-XI

NOSTALGIA

poema dedicado a todas las personas que viviendo felices en Siria, su país, 
han tenido que abandonarlo.

Contemplé una palma en al-Rusafa,
en el Occidente lejano, de su patria apartada.
Le dije: ambos estamos en una tierra extraña.
¡Cuánto hace que vivo apartado de los míos!
Creciste en un país donde eres extranjera
y, como yo, en el más alejado rincón del mundo habitas.
Que las nubes del alba te concedan frescor en esta lejanía
y siempre te consuelen las abundantes lluvias.  

Poema de Abd al-Rahman

POESÍA DE IBN SUHAYD

Lloro por mi alma y lamento por su nobleza
Pues en la adversidad he pensado matarla
Acepto la sentencia del Señor
En cualquier situación, y sus designios,
De su justicia estoy seguro,
Invalido, en mi casa permanezco;
A mi lado el bastón, como requiere
Una pierna que ha debilitado la enfermedad;
Y lloro la grandeza de un ser humano
Que actúa como un niño en cuya mano
El mal puso una espada
¡A cuantos oponentes he rechazado!
¡Cuantas tristezas he aliviado!
¡De cuantas casas fue la lluvia en la sequía!
¡Y cuanta poesía moribunda
resucité en discursos cuyo mérito nadie ignora!
¿Quién dirá a los amigos que su hermano
un espantoso golpe, sin igual, ha recibido?
Llegue a vosotros el saludo de un amigo
Que ha mordido la muerte, mas no olvida
Los ojos que sus flechas le clavaron
Y que os habla
Mientras la mano de la muerte
Va arrancándole el alma
¡Ah!, dentro de ella hay un amor
que hace mas llevadero verse privado de la vida

lo escribió cuando se sentia morir.  Córdoba 992-1035

AL VER QUE LA VIDA ME VUELVE EL ROSTRO


Al ver que la vida me vuelve el rostro
y que la muerte me ha de atrapar sin remedio,
sólo anhelo vivir escondido
en la cima de un monte, donde el viento sopla;
solitario, comiendo lo que reste de vida
las semillas del campo 
y bebiendo en los hoyos de las peñas 
 
POEMA DE IBN SUHAYD, poeta cordobés 992-1035

VÉRTIGO INVERTIDO

Desde su silencio, su soledad,
su quietud aparente,
los áboles conocen los caminos.

Vinieron de muy lejos,
hablan lenguas antiguas y remotas
que nadie puede oír.

No dejan de moverse.

Cada vez más adentro,
son las raíces las que están viajando.
(de: Un tiempo libre, poema de Juan Marqués)

SIMPLE

Pendiente de la tierra en que nací
y de la tierra que me recibirá,
existo dando vueltas.

La vida me ha expulsado de la muerte.

No quiero que me falle el corazón.
    
                (de Un tiempo libre) poema de Juan Marqués

ORILLA

Quiero una vida simple, junto a ti,
y después un abrigo.

Un agua que acaricie los gatos de tus pies.
                          
           (de Un tiempo libre) poema de Juan Marqués

LA ARAÑA

      Oh tú, que te complaces en los salones
suntuosos, has olvidado que este mundo
es un lugar para la devoción constante.
Después de dormir en voluptuosos lechos,
mañana descenderás a la sombría cueva
del sepulcro. Tus compañeros serán seres
silenciosos, pero la energía de su silencio
es afín a la palabra. ¡Ah, que una simple
tela sea todo lo que haces! Elige, como 
la araña, una casa modesta y repítete a ti
mismo: "Quedémonos aquí esperando la 
muerte"
 
Del libro "Los secretos de los pájaros y las flores" de Izzidin Al-Muqaddasi

PRIMER AMOR

      Supongo que exagero, pero a veces pienso que el primer amor no es el de la adolescencia, aquel descubrimiento maravilloso de la pasión arrebatadora. El primer amor, el fervor absoluto, el no poder estar el uno sin el otro, es el de la criatura con su madre y el de la madre por la criatura. Ése es el primer amor, lo demás imitaciones. Y ya sabemos que hay que desconfiar en las imitaciones. Incluso parece que es la necesidad de perpetuar el sentimiento de ternura maternal lo que nos lleva a la búsqueda de una pareja estable. 

Texto de Carmen Riera, de su libro "Tiempo de espera"

FATUM

Ese niño que llega, cartera remolona,
botines desatados, al colegio de Sánchez
no sabe que sus pasos felices por Sevilla
-luz, patios, calles, cales- le acercan a Collioure.

París, rue Vaugirard. Ese muchacho
gris y desmadejado que avanza hacia el otoño
verleniano del hondo Jardín de Luxemburgo
no sabe que camina hacia Collioure.

Por la alameda de oro -Soria pura-,
lentos enamorados demorándose,
mirándose en el Duero -Soria pura-. La novia,
con manos inocentes,
sacude la ceniza -tiza acaso-
del hombro del poeta, que no sabe
que tan dulces senderos le llevan a Collioure.

El señor que, enlutado como un cirio,
con su bastón y pasos soñolientos
-domingo provincial- sube a los olivares
de Baeza no sabe que sube hacia Collioure.

El viejo arrebujado en sus recuerdos
que mira cómo pasan,
vertiginosos, los naranjos por la ventana
del coche, y los aspira -Levante azul-, no sabe
que por aquella ruta de flores y palomas
y muchachas se está acercando a Collioure.

Un súbito frenazo, la puerta abierta, el frío
látigo de la lluvia. Sale a la noche y anda
entre voces anónimas, oscuras,
y olor a bajamar. La lluvia. Unas preguntas
francesas, tan extrañas como un sueño, la lluvia,
los papeles, la lluvia, los gendarmes mojados
alzando la cadena fronteriza.
Igual que un sueño todo.
Francia, ya clareando, y aquel cartel: «COLLIOURE»,
nombre jamás oído. No sabe que allí estaba,
desde siempre, esperándole su muerte.


poema de Miguel D"Ors