Desde su silencio, su soledad,
su quietud aparente,
los áboles conocen los caminos.
Vinieron de muy lejos,
hablan lenguas antiguas y remotas
que nadie puede oír.
No dejan de moverse.
Cada vez más adentro,
son las raíces las que están viajando.
(de: Un tiempo libre, poema de Juan Marqués)
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