PRIMO LEVI

La Química era para Levi una vocación que implicaba una
ética y también una estética: la ética del trabajo bien hecho, en
el que se ponen los cinco sentidos, al que se dedican las fuerzas
mejores de la inteligencia; la estética de la claridad y la preci-
sión, antídoto contra las retóricas embusteras y las palabrerías
infecciosas del fascismo, y contra las vaguedades y las indul-
gencias de la literatura. A Primo Levi la Química le sirvió como
asidero contra una realidad hostil durante su adolescencia de
judío apocado, le dio una pasión intelectual vigorizadora en
medio de la conformidad social de la Italia fascista y además,
literalmente, le salvó la vida en Auschwitz, al permitirle la ven-
taja crucial de trabajar al abrigo de un laboratorio durante los
meses más fríos de un invierno que habría sido letal para él,
como lo fue para tantos otros, si hubiera tenido que soportar-
lo a la intemperie.

Fragmento  de Primo Levi: el testigo sin descanso

ARGÓN

En el aire que respiramos existen los llamados gases inertes. Lle-
van extraños nombres griegos, de raíz culta, que significan «el
Nuevo», «el Oculto», «el Inactivo», «el Extranjero». Tan inertes
 son, efectivamente, y tan pagados están de sí mismos que no in-
terfieren en reacción química alguna ni se combinan con ningún
otro elemento, y precisamente por eso han pasado inadvertidos
durante siglos. Hay que llegar a 1962 para que, tras largos e in-
geniosos esfuerzos, un químico de buena voluntad lograse 
    obligar al Extranjero (el xenón) a combinarse fugazmente con 
el avidísimo y no menos vivaz flúor, y la hazaña se consideró tan
extraordinaria que le valió el Premio Nobel. También se llaman
gases nobles, aunque aquí se podría discutir si todos los nobles
realmente son inertes y si todos los inertes son nobles; se les lla-
ma también, por último, gases raros, a despecho de que uno de
ellos, el Inactivo, esté presente en el aire en la respetable propor-
ción de un 1 por 100, lo cual quiere decir que es veinte o trein-
ta veces más abundante que el anhídrido carbónico, sin el cual
no existirían rastros de vida sobre nuestro planeta.
 
fragmento de "El  Sistema periódico", libro de Primo Levi

SI ESTO ES UN HOMBRE

Los que vivís seguros
En vuestras casas caldeadas
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal
Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas a vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.
Primo Levi 

RECUERDOS Y PENSAMIENTOS

4) La cuarta cosa que nos dijo Mamen
a mi tío y a mí
era en realidad la primera cosa de todas, 
pero Mamen nos la explicó al final
porque era la más complicada. 
Resulta que la cuarta cosa
era la que hacía posible las otras tres.
Si yo quería la pensión
e irme a vivir a Somorrín
tenía que ir al médico,
que el médico me viera
y después enseñarle a Mamen
los papeles del médico.
Cuanto antes fuera al médico
y antes tuviera los papeles,
antes me darían el dinero
y antes podría irme a vivir a Somorrín. 
fragmento del libro "Lectura fácil" escrito por Cristina Morales

LA FRASE

Si nombran juez al guepardo, la gacela jamás tendrá un juicio justo.
Proverbio africano

MUERTO DE AMOR

¿Qué es aquello que reluce
por los altos corredores?
Cierra la puerta, hijo mío,
acaban de dar las once.
En mis ojos, sin querer,
relumbran cuatro faroles.
Será que la gente aquella
estará fregando el cobre.

Ajo de agónica plata
la luna menguante, pone
cabelleras amarillas
a las amarillas torres.
La noche llama temblando
al cristal de los balcones,
perseguida por los mil
perros que no la conocen,
y un olor de vino y ámbar
viene de los corredores.

Brisas de caña mojada
y rumor de viejas voces,
resonaban por el arco
roto de la media noche.
Bueyes y rosas dormían.
Sólo por los corredores
las cuatro luces clamaban
con el furor de San Jorge.
Tristes mujeres del valle
bajaban su sangre de hombre,
tranquila de flor cortada
y amarga de muslo joven.
Viejas mujeres del río
lloraban al pie del monte,
un minuto intransitable
de cabelleras y nombres.
Fachadas de cal, ponían
cuadrada y blanca la noche.
Serafines y gitanos
tocaban acordeones.
Madre, cuando yo me muera,
que se enteren los señores.
Pon telegramas azules
que vayan del Sur al Norte.
Siete gritos, siete sangres,
siete adormideras dobles,
quebraron opacas lunas
en los oscuros salones.
Lleno de manos cortadas
y coronitas de flores,
el mar de los juramentos
resonaba, no sé donde.
Y el cielo daba portazos
al brusco rumor del bosque,
mientras clamaban las luces
en los altos corredores.

poema de "FEDERICO GARCÍA LORCA"

EL SILENCIO

Oye, hijo mio, el silencio.
Es un silencio ondulado,
un silencio,
donde resbalan valles y ecos
y que inclina las frentes
hacia el suelo.

poema de "FEDERICO GARCÍA LORCA"

EL GRITO

La elipse de un grito
va de monte
a monte.

Desde los olivos,
sera un arco iris negro
sobre la noche azul.

¡Ay!

Como un arco de viola
el grito ha hecho vibrar
largas cuerdas del viento.

¡Ay!

(Las gentes de las cuevas
asoman sus velones.)

¡Ay!

 POEMA  DE "FEDERICO GARCÍA LORCA"

FRASE DE ESTA SEMANA

"Si ves un manantial cerca, no lo dejas y te alejas a buscar agua"

Expresión igbo extraída del libro «Hijas que son varones y esposos que son mujeres. Género y sexo en una sociedad africana» de la antropóloga nigeriana Ifi Amadiume

TRES Y TRES

         

Tres abetos verdes, brillantes, desnudos, sin bolas de colores ni lazos rojos, sin tiras de espumillón que los ahorquen, están plantados delante de mi casa. Todos los años tres demonios rojos, brillantes, desnudos, sin corona ni cetro real, sin oro, ni incienso, ni mirra, dejan bajo sus ramas una caja con trescientos sesenta y cinco días para que los pueda gozar.