VENTANA SOBRE UNA MUJER

    Nadie podrá matar aquel tiempo, nadie nunca podrá: ni siquiera nosotros. Digo: mientras estés, donde estés, o mientras esté yo. 
    Dice el almanaque que aquel tiempo, aquel tiempito, ya no es; pero esta noche mi cuerpo desnudo te está transpirando. 

Eduardo Galeano, de su libro "Mujeres"

LA NOCHE

No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

Eduardo Galeano, de su libro "Mujeres"

SONETO

Mientras por competir con tu cabello
oro bruñido, el sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano,
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello;

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o vïola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Soneto de Luis de Góngora

SÁTIRA


 "¿Quién es, pues, libre? El sabio, que es dueño de sí mismo, no le atemoriza ni la pobreza, ni la muerte, ni las cadenas, que siendo fuerte sabe luchar contra las pasiones, despreciar los honores, que todo lo tiene en sí mismo, para que nada exterior pueda fijarse en él, y contra quien la Fortuna se siente sin fuerzas. ¿Puedes reconocer como propia alguna de estas características?"

 HORACIO
[ Sátira VII del libro II]

CÓMO HACER SABER

Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo? Que uno solo tiene que buscarlo y dárselo. Que nadie establece normas salvo la vida .Que la vida sin ciertas normas pierde forma. Que la forma no se pierde con abrirnos. Que abrirnos no es amar indiscriminadamente .Que no está prohibido amar. Que también se puede odiar. Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida!… Que el odio y el amor son afectos. Que la agresión porque sí, hiere mucho. Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse. Que la mayor puerta es el afecto. Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente. Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja. Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias. Que encontrarse es muy hermoso. Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo. Que el por qué de los niños tiene un por qué. Que querer saber de alguien no solo es curiosidad.
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana. Que nunca está de más agradecer. Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo. Que para no estar solo hay que dar. Que para dar debimos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber cómo pedir. Que saber pedir no es regalarse. Que regalarse es en definitiva no quererse.
Que para que nos quieran debemos mostrar quienes somos. Que para que alguien sea hay que ayudarlo. Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar. Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara. Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no roba. Que el que roba no es ladrón por placer. Que cuando no hay placer en hacer las cosas, no se está viviendo.
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte. Que se puede estar muerto en vida. Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha. Que cuesta ser sensible y no herirse. Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros. Que quien siembra muros no recoge nada. Que casi todos somos albañiles de muros.
Que sería mucho mejor construir puentes. Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve. Que volver no implica retroceder.
Que retroceder puede ser también avanzar. Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol. Cómo hacerte saber, que nadie establece normas, salvo la vida!…


Mario Benedetti

ODA AL TIEMPO

Dentro de ti tu edad
creciendo,
dentro de mi mi edad
andando.
El tiempo es decidido,
no suena su campana,
se acrecienta, camina,
por dentro de nosotros,
aparece
como agua profunda
en la mirada
y junto a las castañas
quemadas de tus ojos
una brizna, la huella
de un minúsculo río,
una estrellita seca
ascendiendo a tu boca.
Sube el tiempo
sus hilos
a tu pelo,
pero en mi corazón
como una madreselva
es tu fragancia,
viviente como el fuego.
Es bello
como lo que vivimos
envejecer viviendo.

Fragmento del poema  "Oda al tiempo"  
Pablo Neruda

ODA AL DÍA FELIZ

Esta vez dejadme
ser feliz,
nada ha pasado a nadie, 
no estoy en parte alguna, 
sucede solamente
que soy feliz
por los cuatro costados
de corazón, andando,
durmiendo o escribiendo. 
Qué voy a hacer, soy 
feliz

Fragmenteo del poema "Oda al día feliz"
de Pablo Neruda

ODA A UN RELOJ EN LA NOCHE

El reloj
siguió cortando el tiempo
con su pequeña sierra.
Como en un bosque
caen
fragmentos de madera,
mínimas gotas, trozos
de ramaje o nidos,
sin que cambie el silencio,
sin que la fresca oscuridad termine,
así
siguió el reloj cortando
desde tu mano invisible,
tiempo, tiempo,
y cayeron
minutos como hojas, 
fibras de tiempo roto, 
pequeñas plumas negras.

fragmento del poema de Pablo Neruda

LA CITA

La casa hace mucho tiempo que está deshabitada. La puerta había huido. Entro. La estancia es reducida y las losas del suelo persisten en convivir en perpetuo desorden. Al fondo una puerta desvencijada da paso a un huerto yermo. Al lado arranca una escalera por la que se accede al piso superior. Subo los peldaños medio hundidos. A la izquierda hay una sala. Al fondo de la estancia se ven dos alcobas vacías.

A la derecha una cocina de lienzos y grises me invita a pasar. A un lado una mesa coja a punto de perder el equilibrio. Al fondo, como firmes guardianes, dos bancos de madera que escoltan un hogar con el fuego apagado hace tiempo. Retiro el manto de polvo y me siento a esperar. Por el ventanuco abierto entra el cierzo barriendo las cenizas de antiguas brasas. Siento frío. Oigo pasos en la escalera. Alguien sube despacio.

Una señora mayor, de piel acartonada, entra. Viste de negro con una falda muy gastada que le llega hasta los pies.

- Me alegro de que estés aquí. Soy la tía Floren, hermana de tu bisabuela. Pronto vendrá el resto de la familia. Te esperábamos.

Le sonrío. Hermana de mi bisabuela. No la conocía. La familia no conserva retratos de esa época.

Poco a poco van llegando. Al entrar todos me besan como si me conocieran. Algunas caras me da la sensación de haberlas visto antes. Sería en el álbum familiar.

- Soy el abuelo Bernardo, me fui antes de que tú nacieras. Y esta es la tía Manuela con su marido. Vivían muy lejos y tampoco los conociste.

Dos ancianos se acercan despacio, sonrientes me dan la bienvenida. De la mano llevan a una joven con la cara muy sofocada por la fiebre. Los dos dicen al unísono.

- Es la prima Elvira, se la llevó el sarampión.

De pronto veo entrar a mi abuela llevando en los brazos a una niña pequeña. Es la tía Juana, la de la fotografía sepia. Se fue cuando era un bebé, dejó de respirar mientras dormía. Se acerca y me abraza. La niña me sonríe. Tras ellas, con su uniforme militar, entran los gemelos que murieron en la guerra, los dos me saludan muy marciales. Y el primo Antón, todavía con la ropa mojada. Se ahogó en el río.

El último en llegar es el tío Domingo. Me cuenta que la familia no quiere abandonar la casona donde han vivido siempre, y han decidido reunirse todas las tardes. Me invita a la tertulia. Acepto la cita. A mí no me importa convivir con fantasmas. Menos si son de la familia.

Es una velada muy agradable. Todos hablan de cómo fueron sus vidas. Aunque no hay pastas para las visitas y ninguno toma café. Algunos han acudido vestidos de domingo y zapatos brillantes. Otros visten el sudario con el que los enterraron y hay dos hermanas que llevan hábito. Para la cita yo también luzco mi traje negro, el que me compré para la boda de mi hijo, y aquellos zapatos de punta estrecha que me hacían tanto daño. Mi mujer siempre decía entre risas, estos los guardaremos para cuando te mueras.