Mientras
por competir con tu cabello
oro
bruñido, el sol relumbra en vano;
mientras
con menosprecio en medio el llano
mira
tu blanca frente el lilio bello;
mientras
a cada labio, por cogello,
siguen
más ojos que al clavel temprano,
y
mientras triunfa con desdén lozano
del
luciente cristal tu gentil cuello;
goza
cuello, cabello, labio y frente,
antes
que lo que fue en tu edad dorada
oro,
lilio, clavel, cristal luciente,
no
sólo en plata o vïola troncada
se
vuelva, mas tú y ello juntamente
en
tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
Soneto de Luis de Góngora
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