DESPEDIDA


Si muero,
dejad el balcón abierto.

El niño come naranjas.
(Desde mi balcón lo veo).

El segador siega el trigo.
(Desde mi balcón lo siento).

¡Si muero,
dejad el balcón abierto!

poema de Federico García Lorca

EL SILENCIO

Oye, hijo mío, el silencio.
Es un silencio ondulado,
un silencio,
donde resbalan valles y ecos
y que inclina las frentes
hacia el suelo.

poema de Federico García Lorca

AUTOBIOGRAFÍA

Nació de madrugada, aunque ahora no le gusta madrugar.
Enseguida se dio cuenta de que había nacido cerca de
pieles y suelas de zapatos, por el olor.
Llevó chupete hasta los dos años, 
y a los cuatro ya sabía leer.
A los cinco se cambió de casa y jugaba sola a la pelota.
A los nueve tuvo una hermana.
A los once dejó su pueblo y se perdió en la ciudad.
El día que hizo quince la acompañaron a casa, calzó 
zapatos blancos, estrenó vestido y hasta ilusiones.
Trabajó en una oficina con un jefe con bigote,
todos los días aporreaba las teclas de una Hispano Olivetti.
Como casi todas las de su tiempo se casó,
tuvo hijas y siguió trabajando en lo que le mandó la vida.
Al cumplir cincuenta años se dio cuenta de que ya no le 
quedaban por vivir otros cincuenta y decidió hacer las 
cosas que le gustaban.
Leyó todos los libros que le dio la gana.
Viajó a países que solo había soñado.
Tiene una lista de los que le faltan por visitar.
Ahora acompaña a un jubilado.
Y espera no vivir hasta los cien años.

HOY NO QUIERO VER

Hoy no quiero abrir los ojos. Hoy no quiero ver.
Si observas las cosas a través del cristal de una botella son engañosas, lo mismo pasa con las olas, lo mismo le pasó a mi madre con el mar.
Al contemplar el mar por el día con la luz del sol, le pareció transparente. A media tarde se dio cuenta que las aguas se habían quedado quietas y turbias.Y por la noche el mar era ya completamente negro como la tinta y en su fondo escondía muchas historias, muchas vidas.
Entonces mi madre descubrió que el mar era profundo, impenetrable y lleno de monstruos terribles que se tragaban a la gente. Aún así me empujó a subirme a la barca porque también en el poblado veía sombras en la noche que se deslizaban a nuestro alrededor tratando de engullirnos. Y la tierra no es como el mar, porque desde el fondo del mar es muy fácil ir de un sitio a otro, no hay fronteras. Estaba convencida de que su hija llegaría a algún lugar en donde no existiesen fantasmas.
Yo no sabía nadar y ella me aconsejó que si me alcanzaba el agua agitara los pies hasta que las sombras desaparecieran. Y sobre todo que cantara muy fuerte cuando estuviera asustada, ella desde la orilla estaría esperando oír mi voz por lejos que estuviera. Mi madre se sentó en la playa a esperar mis gritos, aunque sólo le llegó el sonido de las olas que rompían a sus pies llenándolos de espuma.
De tanto mirar el brillo del agua se sintió ciega.
Creo que ya estoy cerca de alguna costa y para que cuando llegue no me sienta deslumbrada, hoy no quiero abrir los ojos. Hoy no quiero ver. 

Por un año 2019 sin muertes en el mar 

FRASE PARA ESTA SEMANA

“La mayor desgracia de un país pobre es que en vez de producir riqueza, produce ricos"
 
Mía Couto, escritor mozambiqueño

AUTOBIO

Nací a muy temprana edad. 
Dejé de ser analfabeta a los tres años,
virgen, a los dieciocho,
mártir, a los cincuenta.
Aprendí a montar en bicicleta,
cuando no me llegaban
  los pies a los pedales,
 a besar, cuando no me llegaban
  los pechos a la boca.
  Muy pronto conseguí la madurez.
En el colegio,
la primera en Urbanidad,
Historia Sagrada y Declamación.]
Ni Álgebra ni la sor Maripili me iban.
Me echaron.
Nací sin una peseta. Ahora,
después de cincuenta años de trabajar,
 tengo dos. 
poema de Gloria Fuertes

CUENTO PRIMITIVO

          Como Dios todo lo cala, en seguida caló que Adán se aburría; y llamándole a capítulo, le increpó severamente. ¿Qué le falta al señorito?
....................
          Entonces Dios, mirándole con cierta lástima, se le acercó, y sutilmente le fue sacando, no una costilla como dice el vulgo, sino unas miajitas del cerebro, unos pedacillos del corazón, unos haces de nervios, unos fragmentos de huesos, unas onzas de sangre..., en fin, algo de toda su substancia; y como Dios, puesto a escoger, no iba a optar por lo más ruin, claro que tomo lo mejorcito, lo delicado y selecto, somo si dijéramos, la flor del varón, para construir y amasar a la hembra. De suerte que, al ser Eva criada, Adán quedó inferior a lo que era antes, y perjudicado, digámoslo así, ...................
          Adán, hablando pestes de Eva, va tras Eva como la soga tras el caldero, y solo deja de ir cuando se le acaba la respiración y se le enfría el cielo de la boca. En realidad, sus aspiraciones se han cumplido: desde que Dios le trajo a Eva, el hombre no ha vuelto a aburrirse, ni a disfrutar la calma y descuido del Paraíso; y desterrado de tan apetecible mansión, solo logra entreverla un instante en el fondo de las pupilas de Eva, donde se conserva un reflejo de su imagen.  fragmento del relato "Cuento primitivo" , de Emilia Pardo Bazón, de su libro "El encaje roto" antología de cuentos de violencia contra las mujeres.

COSAS DE MANUALES

          Todos los manuales dicen, de un modo u otro, que la "ayuda humanitaria es una acción tendiente a salvar vidas, aliviar el sufrimiento y proteger la dignidad humana en casos de emergencia" y que se la reconoce porque debe ser regida por "los principios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia".
            Es lo que dicen los manuales. 
         Se puede pensar la ayuda humanitaria como la mecánica de un sistema clientelar global. Así, por lo menos, parece haberlo pensado algún país en la segunda mitad del siglo XX: un modo extremo de establecer dependencias entre un patrón y sus clientes - en el sentido más romano. Te doy si me das. Yo, comida; vos sumisión y algún servicio. 
fragmento del libro "El Hambre" de Martín Caparrós