Todos los manuales dicen, de un modo u otro, que la "ayuda humanitaria es una acción tendiente a salvar vidas, aliviar el sufrimiento y proteger la dignidad humana en casos de emergencia" y que se la reconoce porque debe ser regida por "los principios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia".
Es lo que dicen los manuales.
Se puede pensar la ayuda humanitaria como la mecánica de un sistema clientelar global. Así, por lo menos, parece haberlo pensado algún país en la segunda mitad del siglo XX: un modo extremo de establecer dependencias entre un patrón y sus clientes - en el sentido más romano. Te doy si me das. Yo, comida; vos sumisión y algún servicio.
fragmento del libro "El Hambre" de Martín Caparrós
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