Dale vida a los sueños



Dale vida a los sueños que alimentan el alma,
no los confundas nunca con realidades vanas.
Y aunque tu mente sienta necesidad, humana,
de conseguir las metas y de escalar montañas,
nunca rompas tus sueños, porque matas el alma.

Dale vida a tus sueños aunque te llamen loco,
no los dejes que mueran de hastío, poco a poco,
no les rompas las alas, que son de fantasía,
y déjalos que vuelen contigo en compañía.

Dale vida a tus sueños y, con ellos volando,
tocarás las estrellas y el viento, susurrando,
te contará secretos que para ti ha guardado
y sentirás el cuerpo con caricias, bañado,
del alma que despierta para estar a tu lado.

Dale vida a los sueños que tienes escondidos,
descubrirás que puedes vivir estos momentos
con los ojos abiertos y los miedos dormidos,
con los ojos cerrados y los sueños despierto.

Mario Benedetti

LA MEMORIA EN LAS MANOS

  
Hoy son las manos la memoria.
El alma no se acuerda, está dolida
de tanto recordar. Pero en las manos
queda el recuerdo de lo que han tenido. 



Con este fragmento de la poesía de Pedro Salinas
Os deseo Feliz Año 2013 

Del libro "La voz a tí debida" 

REGALOS NAVIDEÑOS

Después de la cena de Noche Buena nos dirigimos felices hacia el árbol de Navidad para abrir los regalos. Todos llevan el nombre de su dueño. Los envoltorios son tentadores. Aparece una corbata para el abuelo, los jerséis de la abuela, el mecano del niño, mi perfume, y con tu nombre, un reloj y un sudario.

LETANÍAS DE LA TIERRA MUERTA

Llegará un día en que la raza humana
Se habrá secado como planta vana,
Y el viejo sol en el espacio sea
Carbón inútil de apagada tea.
Llegará un día en que el enfriado mundo
Será un silencio lúgubre y profundo:
Una gran sombra rodeará la esfera
Donde no volverá la primavera;
La tierra muerta, como un ojo ciego,
Seguirá andando siempre sin sosiego,
Pero en la sombra, a tientas, solitaria,
Sin un canto, ni un ¡ay!, ni una plegaria.
Sola, con sus criaturas preferidas
En el seno cansadas y dormidas.
(Madre que marcha aún con el veneno
de los hijos ya muertos en el seno.)
Ni una ciudad de pie... Ruinas y escombros
Soportará sobre los muertos hombros.
Ya nada quedará; de polo a polo
Lo habrá barrido todo un viento solo:
Voluptuosas moradas de latinos
Y míseros refugios de beduinos;
Oscuras cuevas de los esquimales
Y finas y lujosas catedrales;
Y negros, y amarillos y cobrizos,
Y blancos y malayos y mestizos
Se mirarán entonces bajo tierra
Pidiéndose perdón por tanta guerra. 

FRAGMENTO DE UN POEMA DE ALFONSINA STORNI




Llegará un día en que la raza humana
Se habrá secado como planta vana,

Y el viejo sol en el espacio sea
Carbón inútil de apagada tea.

Llegará un día en que el enfriado mundo
Será un silencio lúgubre y profundo:

Una gran sombra rodeará la esfera
Donde no volverá la primavera;

La tierra muerta, como un ojo ciego,
Seguirá andando siempre sin sosiego,

Pero en la sombra, a tientas, solitaria,
Sin un canto, ni un ¡ay!, ni una plegaria.

Sola, con sus criaturas preferidas
En el seno cansadas y dormidas.

(Madre que marcha aún con el veneno
de los hijos ya muertos en el seno.)

Ni una ciudad de pie... Ruinas y escombros
Soportará sobre los muertos hombros.

Desde allí arriba, negra la montaña
La mirará con expresión huraña.

Acaso el mar no será más que un duro
Bloque de hielo, como todo oscuro.

Y así, angustiado en su dureza, a solas
Soñará con sus buques y sus olas,

Y pasará los años en acecho
De un solo barco que le surque el pecho.

Y allá, donde la tierra se le aduna,
Ensoñará la playa con la luna,

Y ya nada tendrá más que el deseo,
Pues la luna será otro mausoleo.

En vano querrá el bloque mover bocas
Para tragar los hombres, y las rocas

Oír sobre ellas el horrendo grito
Del náufrago clamando al infinito:

Ya nada quedará; de polo a polo
Lo habrá barrido todo un viento solo:

Voluptuosas moradas de latinos
Y míseros refugios de beduinos;

Oscuras cuevas de los esquimales
Y finas y lujosas catedrales;

Y negros, y amarillos y cobrizos,
Y blancos y malayos y mestizos

Se mirarán entonces bajo tierra
Pidiéndose perdón por tanta guerra.

De las manos tomados, la redonda
Tierra, circundarán en una ronda.

Y gemirán en coro de lamentos:
¡Oh cuántos vanos, torpes sufrimientos!

?La tierra era un jardín lleno de rosas
Y lleno de ciudades primorosas;

?Se recostaban sobre ríos unas,
Otras sobre los bosques y lagunas.

?Entre ellas se tendían finos rieles,
Que eran a modo de esperanzas fieles,

?Y florecía el campo, y todo era
Risueño y fresco como una pradera;

?Y en vez de comprender, puñal en mano
Estábamos, hermano contra hermano;

?Calumniábanse entre ellas las mujeres
Y poblaban el mundo mercaderes;

?Íbamos todos contra el que era bueno
A cargarlo de lodo y de veneno...

?Y ahora, blancos huesos, la redonda
Tierra rodeamos en hermana ronda.

?Y de la humana, nuestra llamarada,
¡Sobre la tierra en pie no queda nada!

* * *

Pero quién sabe si una estatua muda
De pie no quede aún sola y desnuda.

Y así, surcando por las sombras, sea
El último refugio de la idea.

El último refugio de la forma
Que quiso definir de Dios la norma

Y que, aplastada por su sutileza,
Sin entenderla, dio con la belleza.

Y alguna dulce, cariñosa estrella,
Preguntará tal vez: ¿Quién es aquélla?

¿Quién es esa mujer que así se atreve,
Sola, en el mundo muerto que se mueve?

Y la amará por celestial instinto
Hasta que caiga al fin desde su plinto.

Y acaso un día, por piedad sin nombre
Hacia esta pobre tierra y hacia el hombre,

La luz de un sol que viaje pasajero
Vuelva a incendiarla en su fulgor primero,

Y le insinúe: Oh fatigada esfera:
¡Sueña un momento con la primavera!

?Absórbeme un instante: soy el alma
Universal que muda y no se calma...

¡Cómo se moverán bajo la tierra
Aquellos muertos que su seno encierra!

¡Cómo pujando hacia la luz divina
Querrán volar al que los ilumina!

Mas será en vano que los muertos ojos
Pretendan alcanzar los rayos rojos.

¡En vano! ¡En vano!... ¡Demasiado espesas
Serán las capas, ay, sobre sus huesas!...

Amontonados todos y vencidos,
Ya no podrán dejar los viejos nidos,

Y al llamado del astro pasajero,
Ningún hombre podrá gritar: ¡Yo quiero!...


Lee todo en: Letanías de la tierra muerta - Poemas de Alfonsina Storni http://www.poemas-del-alma.com/letanias-de-la-tierra.htm#ixzz2DRFsqwK9

Llegará un día en que la raza humana
Se habrá secado como planta vana,

Y el viejo sol en el espacio sea
Carbón inútil de apagada tea.

Llegará un día en que el enfriado mundo
Será un silencio lúgubre y profundo:

Una gran sombra rodeará la esfera
Donde no volverá la primavera;

La tierra muerta, como un ojo ciego,
Seguirá andando siempre sin sosiego,

Pero en la sombra, a tientas, solitaria,
Sin un canto, ni un ¡ay!, ni una plegaria.

Sola, con sus criaturas preferidas
En el seno cansadas y dormidas.

(Madre que marcha aún con el veneno
de los hijos ya muertos en el seno.)

Ni una ciudad de pie... Ruinas y escombros
Soportará sobre los muertos hombros.

Lee todo en: Letanías de la tierra muerta - Poemas de Alfonsina Storni http://www.poemas-del-alma.com/letanias-de-la-tierra.htm#ixzz2DRGotH2U
Llegará un día en que la raza humana
Se habrá secado como planta vana,

Y el viejo sol en el espacio sea
Carbón inútil de apagada tea.

Llegará un día en que el enfriado mundo
Será un silencio lúgubre y profundo:

Una gran sombra rodeará la esfera
Donde no volverá la primavera;

La tierra muerta, como un ojo ciego,
Seguirá andando siempre sin sosiego,

Pero en la sombra, a tientas, solitaria,
Sin un canto, ni un ¡ay!, ni una plegaria.

Sola, con sus criaturas preferidas
En el seno cansadas y dormidas.

(Madre que marcha aún con el veneno
de los hijos ya muertos en el seno.)

Ni una ciudad de pie... Ruinas y escombros
Soportará sobre los muertos hombros.

Desde allí arriba, negra la montaña
La mirará con expresión huraña.

Acaso el mar no será más que un duro
Bloque de hielo, como todo oscuro.

Y así, angustiado en su dureza, a solas
Soñará con sus buques y sus olas,

Y pasará los años en acecho
De un solo barco que le surque el pecho.

Y allá, donde la tierra se le aduna,
Ensoñará la playa con la luna,

Y ya nada tendrá más que el deseo,
Pues la luna será otro mausoleo.

En vano querrá el bloque mover bocas
Para tragar los hombres, y las rocas

Oír sobre ellas el horrendo grito
Del náufrago clamando al infinito:

Ya nada quedará; de polo a polo
Lo habrá barrido todo un viento solo:

Voluptuosas moradas de latinos
Y míseros refugios de beduinos;

Oscuras cuevas de los esquimales
Y finas y lujosas catedrales;

Y negros, y amarillos y cobrizos,
Y blancos y malayos y mestizos

Se mirarán entonces bajo tierra
Pidiéndose perdón por tanta guerra.

De las manos tomados, la redonda
Tierra, circundarán en una ronda.

Y gemirán en coro de lamentos:
¡Oh cuántos vanos, torpes sufrimientos!

?La tierra era un jardín lleno de rosas
Y lleno de ciudades primorosas;

?Se recostaban sobre ríos unas,
Otras sobre los bosques y lagunas.

?Entre ellas se tendían finos rieles,
Que eran a modo de esperanzas fieles,

?Y florecía el campo, y todo era
Risueño y fresco como una pradera;

?Y en vez de comprender, puñal en mano
Estábamos, hermano contra hermano;

?Calumniábanse entre ellas las mujeres
Y poblaban el mundo mercaderes;

?Íbamos todos contra el que era bueno
A cargarlo de lodo y de veneno...

?Y ahora, blancos huesos, la redonda
Tierra rodeamos en hermana ronda.

?Y de la humana, nuestra llamarada,
¡Sobre la tierra en pie no queda nada!

* * *

Pero quién sabe si una estatua muda
De pie no quede aún sola y desnuda.

Y así, surcando por las sombras, sea
El último refugio de la idea.

El último refugio de la forma
Que quiso definir de Dios la norma

Y que, aplastada por su sutileza,
Sin entenderla, dio con la belleza.

Y alguna dulce, cariñosa estrella,
Preguntará tal vez: ¿Quién es aquélla?

¿Quién es esa mujer que así se atreve,
Sola, en el mundo muerto que se mueve?

Y la amará por celestial instinto
Hasta que caiga al fin desde su plinto.

Y acaso un día, por piedad sin nombre
Hacia esta pobre tierra y hacia el hombre,

La luz de un sol que viaje pasajero
Vuelva a incendiarla en su fulgor primero,

Y le insinúe: Oh fatigada esfera:
¡Sueña un momento con la primavera!

?Absórbeme un instante: soy el alma
Universal que muda y no se calma...

¡Cómo se moverán bajo la tierra
Aquellos muertos que su seno encierra!

¡Cómo pujando hacia la luz divina
Querrán volar al que los ilumina!

Mas será en vano que los muertos ojos
Pretendan alcanzar los rayos rojos.

¡En vano! ¡En vano!... ¡Demasiado espesas
Serán las capas, ay, sobre sus huesas!...

Amontonados todos y vencidos,
Ya no podrán dejar los viejos nidos,

Y al llamado del astro pasajero,
Ningún hombre podrá gritar: ¡Yo quiero!...


Lee todo en: Letanías de la tierra muerta - Poemas de Alfonsina Storni http://www.poemas-del-alma.com/letanias-de-la-tierra.htm#ixzz2DRFsqwK9

CURRICULUM

El cuento es muy sencillo 
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente

usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica

usted ama
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros

usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un lío

entonces
usted muere.


Poema de Mario Benedetti
 

EL DIABLO ES POBRE

En las ciudades de nuestro tiempo, inmensas cárceles que encierran a los prisioneros del miedo, las fortalezas dicen ser casas y las armaduras simulan ser trajes.
Estado de sitio. No se distraiga, no baje la guardia, no se confíe. Los amos del mundo dan la voz de alarma. Ellos, que impunemente violan la naturaleza, secuestran países, roban salarios y asesinan gentíos, nos advierten: cuidado. Los peligros nos acechan, agazapados en los suburbios miserables, mordiendo envidias, tragando rencores.
Los pobres: los pelagatos, los muertos de las guerras, los presos de las cárceles, los brazos disponibles, los brazos desechables.
El hambre, que mata callando, mata a los callados. Los expertos, los pobrólogos, hablan por ellos. Nos cuentan en qué no trabajan, qué no comen, cuánto no pesan, cuánto no miden, qué no tienen, qué no piensan, qué no votan, en qué no creen.
Sólo nos falta saber por qué los pobres son pobres. ¿Será porque su hambre nos alimenta y su desnudez nos viste?


Eduardo Galeano, de su libro  "Espejos"

PENSAMIENTOS



Es difícil que recuerde mi cara en los espejos.
Sé mi memoria y veré lo que he perdido. 



Cuando el sueño la abrazó, yo robé mi mano,
                   cubrí sus sueños,
    ví la miel ocultarse entre sus párpados,
          recé por dos piernas milagrosas,
  me incliné sobre los latidos de su corazón,
            vi trigo sobre mármol y sueño.
             Una gota de mi sangre lloró,
                              Temblé..... 
            El jardín duerme en mi lecho. 


MAHMUD DARWISH, poeta palestino



Cuando el sueño la abrazó, yo robé mi mano,

Cubrí sus sueños,

Vi la miel ocultarse tras sus párpados,
Recé por dos piernas milagrosas,
Me incliné sobre los latidos de su corazón,
Vi trigo sobre mármol y sueño.
Una gota de mi sangre lloró,Mahmud Darwish, p


El jardín duerme en mi lecho.


El jardín duerme en mi lecho.

Las hojas muertas

Una canción que me cantabas,
cuando me amabas, cuando te amé.

Pero la vida suelta el lazo
de los amantes... tan despacio,
tan dulcemente, sin apenas dolor.

Como las olas van borrando
de la arena las pisadas
del amor que va trazando su final.

Letra de Jacques Prevert

PAÍS DE LA AUSENCIA

País de la ausencia
extraño país,

más ligero que ángel
y seña sutil,

color de alga muerta,

color de neblí,

con edad de siempre,
sin edad feliz.
 
Poema de Gabriela Mistral 

Una perla para mis amigos chilenos.

MADUREZ

Soy otoño, me lo dice mi cuerpo. Lo veo en el espejo cuando le enseño las arrugas de mi piel reseca. En mis manos ya han aparecido los tonos marrones, y en mi cara los amarillos. La lluvia  de los días ya gotea por mi pelo quitándole el color. Y el peso de la vida va doblando mi espalda. Como los árboles voy perdiendo las hojas por el camino. Aunque la savia sigue circulando con fuerza por mis venas y mis raíces siguen hundiéndose en la tierra cada vez más. Así cuando llegue mi invierno seguiré de pie y no me podrá arrastrar la ventisca.

ME GUSTA CUANDO CALLAS

Me gusta cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma,
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gusta cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote,mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gusta cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

 Poema de Pablo Neruda, de su libro:
Veinte poemas de amor y una canción desesperada.
Hoy me lo han traído de La Chascona, Santiago, Chile





DE PRESTADO

Vivo como de prestado,
las manos son de mi padre
y la nariz de mi hermano.
el abrigo de un difunto
y el cinturón de un soldado.
Mi vida es de otra persona, 
mi verso, de Otro dictado;
todo lo que tengo y llevo 
me lo han regalado...
      (la tristeza inclusive)

Poema de Gloria Fuertes,
de su libro Obras incompletas

ESTÁ CLARO

Cuando el mundo  el paraíso era,
le habitaba una sola pareja
-hasta se saben sus nombres...

Y si esto verdad fuera, 
descendemos del incesto y el incesto degenera...

¡Ya me explico tanta guerra!

Poema de Gloria Fuertes,
de su libro Obras incompletas

Yo a la 1 hora, 20’


Quiero escribir. Ya sé que es tarde. Que debería estar acostada porque mañana tengo que trabajar. Pero necesito escribir. Hoy no voy a contar nada de la situación del país, sino de mí. Estoy sentada frente al ordenador, sola. Por la ventana abierta entra una ligera corriente de aire que refresca el ambiente. La calle está en silencio, sólo de cuando en cuando pasa un coche. La mayor parte de las ventanas de la casa de enfrente permanecen a oscuras. Los vecinos ya se han ido a dormir. También mi gato duerme tranquilo sobre su almohadón. Siento envidia. En mi cabeza bullen mil ideas que luego no sé expresar con palabras. Mil sentimientos que ni yo misma entiendo. Ahora, oigo voces de jóvenes que pasan por la calle, se ríen, hablan en voz alta. Vuelvo a sentir envidia. No tengo ganas de reír, más bien tengo un nudo en la garganta. Me rodean mis fantasmas. También a ellos los envidio. Necesito paz.

OLOR A ZAPATOS



El olor a zapatos se metió en mi nariz al llegar a la vida. Los primeros brazos que me acunaron olían a cuero y a badana. Aprendí a andar con los zapatos que me hizo mi padre. Eran blancos y se abrochaban con un botón. Las tardes de mi infancia están llenas de sonidos de la máquina de coser, de tijeras recortando el cuero, imágenes de botas, zapatos y sandalias. De vacaciones de verano pasadas entre ellos. De ir y venir a la fábrica con el capazo para ayudar en la tarea. Desde hace muchos años es olor de ausencia. 

COMENTARIO ANTE LA SITUACIÓN ACTUAL DE LOS ESPAÑOLES

Desde hace unos días estoy dándole vueltas a mi cabeza intentando encontrar uno (o dos) adjetivos que describan mi ánimo y, sinceramente, no lo encuentro. No sé cómo sentirme ante lo que está sucediendo: hay que pagar los medicamentos porque gastamos mucho y abusamos de las recetas, suben el iva porque no lo pagamos, me rebajan el sueldo porque hay que darles el dinero a unas personas que tienen mucho, pero quieren más, Toño, y otros cinco millones de personas más, no pueden salir del país por si acaso les da por defraudar cobrando un subsidio o una ayuda cuando en realidad están poniéndose las botas cobrando sueldazos en el extranjero, muchos de mis compañeros no van a trabajar al año que viene cuando son tan necesarios en sus puestos de trabajo... Lo que más me duele es ver como nos culpabilizan de todo a los ciudadanos, somos nosotros los que no estamos cumpliendo con nuestra obligación y además nos atrevemos a protestar. Yo lo único que hago es contribuir a la sociedad con mi trabajo, con mis impuestos, ¿qué hacen ellos? ¿cómo contribuyen? ¿qué aportan? Pero ellos mandan, meten 5 y quieren sacar 15, esa es su magia y a nosotros solo nos queda... nada.

EN EL BASURERO



Tropecé con un zapato entre la basura, estaba brillante, recién estrenado. Todavía no lo habían descubierto las ratas, ni tapado la inmundicia. Lo guardé y seguí buscando el compañero. Lo encontré en la siguiente montaña de porquería, lo calzaba un lívido pie. La cara de su dueña no quise verla. Estaba tapada por un manojo de flores secas.  

AVENTURA DE ESCRITOR



Un asesino se coló entre las páginas de una novela. Sedujo a la protagonista y la mató. El escritor que se había enamorado de ella, prometió vengar su muerte. Persiguió al homicida a través de cada uno de los folios que escribía intentando acabar con su vida. Trató de envenenarlo. Le disparó varias veces. Contrató un sicario para que lo hiciera. Pero todo fue inútil, no lo consiguió. El asesino fue más listo que él, y la segunda parte del libro quedó sin terminar, porque a su autor lo detuvo la policía,  e ingresó en la cárcel acusado de intento de homicidio.

ESE NIÑO...


Ese niño que no fue, pero que inventaste, para llenarlo de mimos y de juegos. Que le compraste un traje de marinerito y un tren de madera. Con el que ibas de paseo y de vacaciones a la playa. Al que acompañaste en su primer día de colegio y le llevaste la pesada cartera. Ese, que un día desapareció de tu casa y no te llevó con él.


SENCILLAMENTE HERMOSO

Desde los afectos
Mario Benedetti (Uruguay, 1920)

Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?

Que uno tiene que buscarlo y dárselo...
Que nadie establece normas, salvo la vida...
Que la vida sin ciertas normas pierde formas...
Que la forma no se pierde con abrirnos...
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente...
Que no está prohibido amar...
Que también se puede odiar...
Que la agresión porque sí, hiere mucho...
Que las heridas se cierran...
Que las puertas no deben cerrarse...
Que la mayor puerta es el afecto...
Que los afectos, nos definen...
Que definirse no es remar contra la corriente...
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja...
Que negar palabras, es abrir distancias...
Que encontrarse es muy hermoso...
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida...
Que la vida parte del sexo...
Que el por qué de los niños, tiene su por qué...
Que querer saber de alguien, no es sólo curiosidad...
Que saber todo de todos, es curiosidad malsana...
Que nunca está de más agradecer...
Que autodeterminación no es hacer las cosas solo...
Que nadie quiere estar solo...
Que para no estar solo hay que dar...
Que para dar, debemos recibir antes...
Que para que nos den también hay que saber pedir...
Que saber pedir no es regalarse...
Que regalarse en definitiva no es quererse...
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos...
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo...
Que ayudar es poder alentar y apoyar...
Que adular no es apoyar...
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara...
Que las cosas cara a cara son honestas...
Que nadie es honesto porque no robe...
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo...
Que para sentir la vida hay que olvidarse que existe la muerte...
Que se puede estar muerto en vida...
Que se siente con el cuerpo y la mente...
Que con los oídos se escucha...
Que cuesta ser sensible y no herirse...
Que herirse no es desangrarse...
Que para no ser heridos levantamos muros...
Que sería mejor construir puentes...
Que sobre ellos se van a la otra orilla y nadie vuelve...
Que volver no implica retroceder...
Que retroceder también puede ser avanzar...
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol...

Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida?

GRACIAS POR TANTA BELLEZA

POEMA I

Las ruinas serán mi dirección, Jerusalén. Con lágrimas de sangre de Gaza y Cisjordania ensarto las cuentas de este komboloi que doma el jaguar de mis arremetidas. Alza sobre el desierto de mi llanto, Palestina, tus casas derribadas, y sean sus ventanas los ojos de tus mártires.

Poema de Ángel Guinda, de su libro Espectral

FRÁGILES



Una es alta y muy delgada. Otra es muy delgada y bajita. Las dos pasean juntas su silencio, sus bolsos y sus perlas por los pasillos. A veces se paran delante del ascensor, miran cómo se abren sus puertas, pero no se atreven a cruzarlas. Siguen andando, con mirada perdida, con sonrisa vacía, con su vida de cristal.

ESCUCHO PASOS

Escucho pasos. Pasos en el tejado, en la escalera, en el rellano, en el ascensor. ¿Quién vendrá a estas horas? Pasos en la terraza, en las ventanas, en el pasillo, en las tuberías. Pasos que avanzan, se aproximan, doblan en mi cabeza, llaman a mi frente. Entonces digo: ¡pasa! Mas no hay nadie.

Poema de Ángel Guinda, de su libro Espectral

POEMA

Todo se va porque llegó -¿de dónde?- de donde nunca nada ha regresado. 'Estoy aquí tan lejos! ¡Una fuerza hipnótica me empuja al infinito! Me voy, me voy. ¡No volveré conmigo!

Poema de Ángel Guinda, de su libro Espectral

LA VOZ


Hoy me vienen a la memoria las imágenes de cuando naciste. Eras diminuta. Enseguida me fijé en tus orejas. Tan pequeñas Casi transparentes. Parecía imposible que allí fueran a caber todas las palabras que yo quería decirte. Por eso te hablaba despacito. Tú sonreías.
Pasados unos meses llegaron los incipientes balbuceos. Querías lanzar las primeras sílabas, pero no te salían. Tu voz estaba escondida. Me asomaba a tu garganta  para saber dónde se había metido. No veía nada. Sólo podía distinguir un gran agujero que había en tus oídos por el que se colaba el sonido cayendo al vacío. Algunas veces intentaba agarrarse a las paredes con todas sus fuerzas, pero irremediablemente terminaba desapareciendo en la caverna.
Buscamos una solución. Viajamos a muchos sitios, recorrimos multitud de caminos para ver si en algún rincón estaba el secreto. Descubrirlo, no fue fácil.
Dimos con él un día al tropezarnos con un sabio que nos dijo que los mensajes te iban a llegar por medio de los ojos. Te los abrió como si fueran ventanas. Por ellos las letras se deslizaron despacio, para que se fueran depositando poco a poco en los cajones de tu cerebro y de allí salieran por la boca convertidas en palabras.
Además, a las palabras les puso voz, una voz que vibraba en tu garganta y que él te enseñó a sacar poco a poco. Y para que el sonido no se escapara por el inmenso agujero de tus oídos te puso en las orejas unos tapones en forma de botón.
Te enseñó a jugar con las palabras: delante del espejo, acompañada por cuentos y otras veces ayudándote con los dedos de las manos. Poco a poco, entre juegos y risas, las conociste a todas y el sabio te dio permiso para hablar con el resto del mundo.
Antes de despedirse de ti, te dio un consejo. Para que las palabras penetren fácilmente por tus ventanas y no encuentren obstáculos, nada ha de interponerse entre tus ojos y la boca de quien te habla.
Recuérdalo.

Pensamientos

... y pensé, mirando al papel un poco húmedo, que a veces hay que escribir para uno mismo, porque no queda otra opción que hacerlo.

 Pensamiento de una compañera muy querida. Gracias Cris, por compartirlo.

El Espejo


Una noche de insomnio en que el silencio de las tinieblas me empujó a vagar por los  pasillos de la casona, descubrí un mundo hasta entonces desconocido. Nada más doblar la primera esquina del corredor, tropecé con la sombra afilada de mi abuelo que seguía siendo miope y no me vio. En la cocina, el fantasma de la tata Lola seguía trajinando entre los fogones con la sábana llena de manchas. Al llegar al salón, un esqueleto vestido con un polvoriento esmoquin intentaba arrancarle al piano unas desafinadas notas. Y sentadas en un desvencijado sofá, cogidas de la mano, dos pequeñas momias vestidas de comunión, escuchaban la música con las cuencas de los ojos muy abiertas. Buscando un poco de soledad me encerré en el aseo, donde al mirarme al empañado espejo, se reflejó la imagen de mi bata azul.

OPINIÓN


NINGÚN SER HUMANO ES ILEGAL, TENGA O NO TENGA PAPELES.

ESPIRAL
















El laberinto,
el caracol,
todo me da vueltas.
Es un tornado.
Viene de muy lejos.
Arrastra todo:
caballos negros,
caballos rojos,
hombres negros,
sombras blancas,
pájaros rojos.
Todos van en fila,
los blancos, los rojos, los negros
y yo.

FANTASMAS

No creo en fantasmas, pero me dan miedo cuando me cruzo con ellos por el pasillo. A la mayoría no los conozco, son seres que han habitado la casa en otro tiempo. También me tropiezo con alguno de mis antepasados, los reconozco por las fotos del desván. Al llegar a la salita se lo comento a la abuela Ramona, ocupada en tejer su perpetua labor de lana con la ayuda de la tata Lorenza. Si de algún familiar no se acuerda me manda que le pregunte al abuelo Justo. Lo encuentro como siempre, sentado delante de la chimenea durmiendo su sueño eterno. Como me da pena despertarlo, doy media vuelta y regreso de nuevo a descansar en mi lecho.

ANIVERSARIO

Españolito que vienes al mundo

Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.

Españolito que vienes

al mundo te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

Poema de Antonio Machado

Suicidio

Desde hacía tiempo, dentro de su cabeza la niebla era cada vez más densa. Todo era confusión. Se sentía atrapada. Ansiaba romper las cadenas. Huir de aquella oscuridad. Pero todo seguía negro. No encontraba la puerta. Cuanto por fin sus ojos vieron una ligera ráfaga de luz frente a ella, sin pensar lo que podía haber en el otro lado, se lanzó en su busca.

El sueño recurrente

Llego como llegué, solitaria, asustada,

a la puerta de calle de madera encerada.

Abro la puerta y entro, silenciosa, entre alfombras.

Los muros y los muebles me asustan con sus sombras.

Subo los escalones de mármol amarillo,

con reflejos rosados. Penetro en un pasillo.

No hay nadie, pero hay alguien escondido en las puertas.

Las persianas oscuras están todas abiertas.

Los cielos rasos altos en el día parecen

un cielo con estrellas apagadas que crecen.

El recuerdo conserva una antigua retórica,

se eleva como un árbol o una columna dórica,

habitualmente duerme dentro de nuestros sueños

y somos en secreto sus exclusivos dueños.

Poesía de Silvina Ocampo

MIGUEL HERNÁNDEZ, 70 años de su muerte

El sol, la rosa y el niño
flores de un día nacieron.
Los de cada día son
soles, flores, niños nuevos.

Mañana no seré yo:
otro será el verdadero.
Y no seré más allá
de quien quiera su recuerdo.

Flor de un día es lo más grande
al pie de lo más pequeño.
Flor de la luz el relámpago,
y flor del instante el tiempo.

Entre las flores te fuiste.
Entre las flores me quedo.

CANCIONERO Y ROMANCERO DE AUSENCIAS
(1938-1941)

QUIZÁ

Si sólo tuviera tu río,
tu río y tu montaña,
quizá no hablara.
Si sólo tuviera tu cuerpo,
llorando sobre mi almohada,
quizá me hablaras.
Si sola es mucho decir
que por noche tengo abril
y mayo por despertar.
Si sólo me queda un llorón
sauce de mil desamor
y trapos en el corazón, en el corazón.
Si sólo busco un regazo
a la sombra de tu brazo,
quizá es mucho esperar.
Si sóla entre mil gentes,
me llamaras de repente
quizá me echara a temblar.
Si sólo tuviera una causa
que no me sonara a farsa,
quizá te fuera a buscar.
Si sola es mucho decir
que por noche tengo abril
y mayo por despertar.
Si sólo me queda un llorón
sauce de mi desamor
y trapos en el corazón, en el corazón.
Si sólo busco un regazo,
a la sombra de tu brazo,
quizá es mucho esperar.

Canción de Mari Trini......... hoy estoy nostálgica

hoy, día de la poesía

BAJO LA LLUVIA
¡Cómo resbala el agua por mi espalda!
¡Cómo moja mi falda,
y pone en mis mejillas su frescura de nieve!
Llueve, llueve, llueve,
y voy, senda adelante,
con el alma ligera y la cara radiante,
sin sentir, sin soñar,
llena de la voluptuosidad de no pensar.

Un pájaro se baña
en una charca turbia. Mi presencia le extraña,
se detiene… me mira… nos sentimos amigos…
¡Los dos amamos muchos cielos, campos y trigos!
Después es el asombro
de un labriego que pasa con su azada al hombro
y la lluvia me cubre de todas las fragancias
de los setos de octubre.
Y es, sobre mi cuerpo por el agua empapado
como un maravilloso y estupendo tocado
de gotas cristalinas, de flores deshojadas
que vuelcan a mi paso las plantas asombradas.
Y siento, en la vacuidad
del cerebro sin sueño, la voluptuosidad
del placer infinito, dulce y desconocido,
de un minuto de olvido.
Llueve, llueve, llueve,
y tengo en alma y carne, como un frescor de nieve.

Poema de Juana de Ibarbourou

Aprendiz de dibujante


Sé dibujar puertas. Es fácil. Lo hago cuando me siento encerrada. Todavía no he conseguido proyectar el lugar a dónde quiero que conduzcan. Por eso cuando las abro me doy contra la pared. Y si no hay pared, como no he diseñado el camino caigo al vacío
Ahora voy a aprender a trazar caminos.

Delirio del incrédulo


Bajo la flor, la rama;
sobre la flor, la estrella;
bajo la estrella, el viento.
¿Y más allá?
Más allá, ¿no recuerdas? , sólo la nada.
La nada, óyelo bien, mi alma:
duérmete, aduérmete en la nada.
[Si pudiera, pero hundirme... ]
Ceniza de aquel fuego, oquedad,
agua espesa y amarga:
el llanto hecho sudor;
la sangre que, en su huida, se lleva la palabra.
Y la carga vacía de un corazón sin marcha.
¿De verdad es que no hay nada? Hay la nada.
Y que no lo recuerdes. [Era tu gloria.]
Más allá del recuerdo, en el olvido, escucha
en el soplo de tu aliento.
Mira en tu pupila misma dentro,
en ese fuego que te abrasa, luz y agua.
Mas no puedo.
Ojos y oídos son ventanas.
Perdido entre mí mismo, no puedo buscar nada;
no llego hasta la nada.
Poema de María Zambrano

FIN DE FIESTA


Cuando termina el día de tu cumpleaños, sólo quedan en la mesa las migas de la tarta y las velas a medio quemar. A su alrededor tus amigos consumen las últimas despedidas. Recoges las felicitaciones y las guardas en una caja. La colocas en la estantería y cuentas las que tienes. Con satisfacción piensas: una más.

Por tu cumpleaños, princesa

EL CIRCO DE CADA DIA


Los empleados del circo montan la carpa todos los días a primera hora de la mañana. Procuran que no falte ni un detalle y todo esté resplandeciente cuando llegue la hora de empezar la función. El público comienza a entrar. Poco a poco todas las gradas se van llenando de niños, adultos, ancianos. Y empieza la fiesta. El primero en actuar es el director del circo. Se encarga de hacer los papeles de mayor riesgo: domador, trapecista y equilibrista. La gente lo admira y todos lo aplauden. Luego sale el payaso, que también hace de malabarista y de perro amaestrado. Con su simpatía se gana al público. Y los aplausos vuelven a repetirse. Todos los números son presentados por una mujer. Con voz chillona, anima, halaga, manda aplaudir y participa en casi todas las actuaciones de sus compañeros. El respetable se fijan en su traje, en sus elegantes movimientos. También a ella le brindan un aplauso. Al final de la jornada, recogen, limpian, cierran el circo y se van a casa, hasta el día siguiente que volverán a empezar de nuevo. Y montarán la carpa a primera hora de la mañana.

De "Mar ao Norde"

Este es el punto exacto...

Este es el punto exacto.
Aquí
-entre la cuerda rota
e inmóvil de las horas-
se para
cristalina
la rueda de la noche.

Aquí
-la luna entre salas desiertas
de madurez-
comienza
silenciosa
la rueda del alba.


Poema de Álvaro Cunqueiro

LA CADENA


Un afamado psicólogo escribe un libro de autoayuda donde aconseja a los lectores para que alcancen una vida más feliz. Al final de la obra una de las recomendaciones es aconsejarlo a su vez a otra persona para que ésta también pueda gozar de la felicidad. El primer lector piensa que no logrará la dicha si no cumple el encargo. Por eso le propone su lectura a su mejor amigo. Éste a su vez al suyo. Y el otro, al suyo. De esta manera se forma una larga lista de personas que aspiran a la felicidad por medio del libro. La cadena se hace cada vez más larga y un día retorna al autor del manual, que en definitiva anhela lo mismo que sus clientes. Al llegar al último capítulo busca desesperado un nuevo lector.

Poética

Han llegado hasta mí niebla y palabras.
Desde el confuso mar de la memoria.
Les pregunto qué quieren o qué buscan
En el cansancio yermo que hoy habito
Y callan.
no responden,
pero en una hoja en blanco del cuaderno
han dejando un poema

Poema de José Verón Gormaz

CARRUSEL


Subo al tranvía y después de validar mi billete tomo asiento. Es la primera vez que hago ese trayecto y no conozco el camino. Desde la ventanilla miro el paisaje. Escucho una voz metálica que nos dice el nombre de las estaciones. Veo como las puertas se abren y se cierran. También estoy atenta a la gente que sube y baja. Entra una señora con un carrito de bebe. Un anciano que busca sitio. Y un grupo de escolares con sus pesadas mochilas. Hay personas que llegan corriendo y saltan al interior cuando las puertas están a punto de cerrarse. Observo las vías que no tienen fin. Tras una parada viene otra, todas iguales. Vuelvo a ver el mismo paisaje. Escenas repetidas. Entra de nuevo el anciano que busca sitio. Detrás la señora con el carrito del bebé. Y antes de cerrarse las puertas los escolares con sus mochilas a la espalda. Sigo en mi asiento. He validado el billete varias veces aconsejada por el revisor. Pero mi parada no llega. Sin embargo en anciano entra y sale. Al igual que la señora del carrito y los escolares con sus mochilas. Y yo sigo en mi asiento.