Un asesino se coló entre las páginas
de una novela. Sedujo a la protagonista y la mató. El escritor que se había
enamorado de ella, prometió vengar su muerte. Persiguió al homicida a través de
cada uno de los folios que escribía intentando acabar con su vida. Trató de
envenenarlo. Le disparó varias veces. Contrató un sicario
para que lo hiciera. Pero todo fue inútil, no lo consiguió. El asesino fue más listo que él, y la segunda parte del libro quedó sin terminar, porque
a su autor lo detuvo la policía, e
ingresó en la cárcel acusado de intento de homicidio.
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