POEMA PARA UNA MUÑECA RUSA

                      
Soy
El rey,
Azul  voy
Negra mi ley.
Yo soy el gran Moro
(Rival  de Petrouchka)
La  noche  fue  mi  troica
Y  el  sol  mi  balón  de  oro.
De   las   tinieblas,   el   rellano;
Del   aire   respirante,   el   rocío;
Un  soplo  oscila  en  mi  cuerpo  vacío.
Soy muy resignado porque soy muy sabio.
No desdeñen mi tez negra o mi abierto labio:
Soy como ustedes un juguete en la enorme mano.
                                  

 Poema de Marguerite Yourcenar

MI CASA

Aquella era mi casa. La que cuando había niebla me esperaba al final del camino con la puerta abierta. La que cuando había sol, brillaba con su fachada blanca.
Aquella casa era la de mi abuela. Allí tuvo a todos sus hijos y allí los crió. Por eso todos decían que era suya. Aunque ellos vivían en otras con sus mujeres y sus hijos. Era la casa de todos, incluso de mis primos.
Pero no, aquella sólo era mi casa. Yo vivía allí, sin embargo no nací allí. Por eso cuando vino mi hermana y se le ocurrió nacer en ella, se hizo la dueña.
Hasta las vecinas pretendian que fuera un poco de ellas, y venían a buscar agua.
Nos fuimos a vivir a otro sitio sintiendo lo sola que dejábamos a nuestra casa. Nos esperó un tiempo, envejaciendo cada día un poco. Hasta que sus muros se derrumbaron y la piqueta se la llevó.
Ahora sólo queda su recuerdo. Todos la hemos perdido. Todos seguimos pensando que aquella era nuestra casa.