NADA HA PERMANECIDO

Nada ha permanecido.
Ya no están los pastos verdes
salpicados de flores blancas,
ni los senderos creados por mis pies
descalzos en los días de lluvia,
ni los helechos silenciosos bajo
las ancianas hayas
ni la cabaña rodeada de nubes bajas.
Nada ha permanecido.
Ya no se oye el ruido de la puerta
de madera al amanecer,
ni el agua corriendo en el pozo
viejo detrás del huerto,
ni el bostezo de las desvencijadas
ventanas cuando baja el sol,
ni los lobos a lo lejos recibir a la noche.
Nada ha permanecido.
El tiempo cruel ha hecho
cambiar mi mundo.
El hombre cruel derribó sin pestañear
la cabaña de mi abuelo.
La máquina cruel derribó el alma de
mis hayas y mis helechos.
El frío cruel borró mis pisadas de sus caminos.
Nada ha permanecido pero sigue conmigo.
Sigue conmigo en las noches
cuando me acuesto de espaldas al día,
y en las mañanas de prisas
algo me dice que pare un momento,
que respire hondo y sienta el recuerdo,
que no me lo han quitado,
que permanecerá siempre conmigo.

 Poesía de PePa Pardo Rodrigo

En recuerdo de mi casa. La casa que un día tuve que abandonar, y de ella, "nada ha permanecido"

EL MITO DE ORFEO EN LA MÚSICA


El mito de Eurídice

Eurídice era una dríade (ninfa) y era a la esposa de Orfeo (poeta y músico divino).
Orfeo amaba profundamente a su bella esposa quien acostumbraba pasear con las náyades.
Una vez en que la bella Eurídece caminaba en uno de sus paseos, por un prado de Tracia fue vista -según Virgilo- por Arsisteo, quien prendado inmediatamente de ella, la persigue para hacerla suya. Ella escapa con gran velocidad y miedo, pues su corazón sólo le pertenece a Orfeo. En su huída, Eurídice es mordida por una serpiente y muere.
Orfeo, desconsolado la llora y su desesperación no encuentra consuelo, por lo que toma la arriesgada decisión de ir en busca de su dulce y amada esposa al Hades, la tierra de los muertos.
Con su dulce canto y su poesías, Orfeo logró conmover a Caronte, quien lo deja atravesar el río Estigia, límite entre el mundo de los vivos y los muertos. Después, también con sus habilidades artísticas Orfeo logra convencer a Perséfone y a Hades de que le permitan llevarse a Eurídice.
Las divinidades subterráneas aceptan que se la lleve, pero Orfeo debe prometer que no intentará ver a su esposa hasta que la haya llevado a la luz del sol.
Entonces, según lo convenido, Eurídice seguía a Orfeo en el camino hacia la luz, y en el momento en que estaban a punto de abandonar las oscuras profundidades, Orfeo tuvo dudas.
Así, empezó a pensar en la posibilidad de que Perséfone lo hubiera engañado y que Eurídice no viniera tras él, por lo que no pudo soportar la tentación y se volvió para mirarla y corroborar que ella venía con él.
Cuando esto ocurrió, Eurídice fue arrastrada por una fuerza irresistible otra vez hacia el Hades. Orfeo, desesperado, intenta ir de nuevo a rescatar a su amada, pero esta vez Caronte no se lo permite.
Orfeo regresó a la Tierra solo y desamparado y mantuvo fidelidad a su esposa hasta su muerte.

El Mito de Orfeo en la música de Monteverdi, Gluck y Rossi

Y EN EL DÍA DE LA POESÍA.... GLORIA FUERTES, NO SÉ

No sé de dónde soy.
No he nacido en ningún sitio;
yo ya estaba
cuando lo de la manzana,
por eso soy apolítica.
Menos mal que soy mujer,
y no pariré vencejos
ni se mancharán mis manos
con el olor del fusil.
menos mal que soy así...

poema de Gloria Fuertes

HOY DÍA DE LA POESÍA, WISLAWA SZIMBORSKA


DEL MONTÓN
Soy la que soy,
casualidad inconcebible
como todas las casualidades.
Otros antepasados
podrían haber sido los míos
y yo habría abandonado
otro nido,
o me habría arrastrado cubierta de escamas
de debajo de algún árbol.
En el vestuario de la naturaleza
hay muchos trajes.
Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte.
Cada uno, como hecho a medida,
se lleva dócilmente
hasta que se hace tiras.
Yo tampoco he elegido,
pero no me quejo.
Pude haber sido alguien
mucho menos personal.
Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre,
partícula del paisaje sacudido por el viento.
Alguien mucho menos feliz
criado para un abrigo de pieles
o para una mesa navideña,
algo que se mueve bajo un cristal de microscopio.
Árbol clavado en la tierra,
al que se aproxima un incendio.
Hierba arrollada
por el correr de incomprensibles sucesos.
Un tipo de mala estrella
que para algunos brilla.
¿Y si despertara miedo en la gente,
o solo asco,
o sólo compasión?
¿Y si hubiera nacido no en la tribu debida
y se cerraran ante mí los caminos?
El destino hasta ahora ,
ha sido benévolo conmigo.
Pudo no haberme sido dado
recordar buenos momentos.
Se me pudo haber privado
de la tendencia a comparar.
Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera,
lo que habría significado
ser alguien totalmente diferente.


poema de Wislawa Szimborska

NOCHE ESTRELLADA

Atrapa la noche en otra locura.
Asomado a la cruel ventana
vestida con barrotes
no puede alcanzar los azules
ni las explosiones en amarillo de las estrellas.
Atrapa la noche y no puede pintarla,
pues no hay luces ahora en el sanatorio.
Así que la guarda, la encierra, la abraza.
Para no perderla la pinta en sus sueños.
Despierta con la sensación de que no la tiene.
Vuelve a la ventana y la atrapa de nuevo, con miedo,
y al dormirse la sueña entre fiebre y sudores,
entre vuelos últimos y sangre de pinceles huérfanos.
Con el día, de memoria, la pinta:
azul, mucho azul, más azul, intenso para el cielo,
amarillo más brillante para los soles nocturnos,
edificios y árboles arden en negro.

Atrapada por el más cuerdo de los locos,
la noche estrellada más bella.
Obra maestra.

  
Poesía de Pepa Pardo Rodrigo

EL ESCRIBIR

Un escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un sinsentido. Escribir también es no hablar. Es callarse. Es aullar sin ruido. Un escritor es algo que descansa, con frecuencia, escucha mucho. No habla mucho porque es imposible hablar a alguien de un libro que se ha escrito y sobre todo de un libro que se está escribiendo. Es imposible. Es lo contrario del cine, lo contrario del teatro y otros espectáculos. Es lo contrario de todas las lecturas. Es lo más difícil. Es lo peor. Porque un libro es lo desconocido, es la noche, es cerrado, eso es. El libro avanza, crece, avanza en las direcciones que creíamos haber explorado, avanza hacia su propio destino y el de su autor, anonadado por su publicación: su separación, la separación del libro soñado, como el último hijo, siempre el más amado.
Un libro abierto también es la noche.

  fragmento de  "El escribir "
Marguerite Duras

CUMPLEAÑOS DE MARCO VALERIO MARCIAL

     “Yo soy aquél que de nadie es segundo en el arte de las bagatelas, a quien pienso, lector, que no lo admiras, sino que lo amas.
Que los más grandes canten cosas más grandes; a mí, que no he compuesto más que pequeñeces, me basta con volver a menudo a vuestras manos".
     La musa de Marcial es humilde, pero también la humildad tiene su gracia
"Gloria del poeta"  de Marco Valerio Marcial