PAISAJES

Este es un paisaje de miradas de nata y tejados helados. Es un paisaje helado e indestructible.
Los niños muertos juegan junto al molino con cuévanos vacíos y varas de avellano.
Coronan de laurel y de nieve sus cabezas mientras, tras los marzales, aúllan a la luna, dolor del amarillo.
¡Dolor del amarillo! Hay en la noche cánticos sagrados y láminas de plata y hogueras rumorosas como lenguas de escarcha.
Como si todo fuera igual. Como si no hubieran pasado tantos años. 
Poema de Julio Llamazares, de su libro "Memoria de la nieve"

FRASE PARA HOY

"No soy solo blanco. Tengo identidades mezcladas y eso, lejos de ser un conflicto, me aporta una gran felicidad y riqueza".

Mia Couto, escritor mozambiqueño.

MEMORIA DE LA NIEVE

Mi memoria es la memoria de la nieve.
Mi corazón está blanco como un campo de urces.
En labios amarillos la negación florece.
Pero existe un nogal donde habita el invierno.
Un lejano nogal, doblado sobre el agua, 
a donde acuden a morir los guerreros más viejos.
En un mismo exterior se deshacen los días
y la desolación corroe los signos del suicidio:
globos entre las ramas del silencio y un animal
sin nombre que se espesa en mi rostro. 
Poema de Julio Llamazares, de su libro "Memoria de la nieve"

MAÑANA DE DOMINGO

El cementerio emana paz

los muertos están callados,

nadie habla, nadie llora.

Las flores exhalan su olor en silencio,

los pájaros no cantan,

no anidan en los cipreses.

Las nubes pasan deprisa,

el aire se ha parado

solo el sol se atreve a iluminar las tumbas.

Entro despacio,

mis zapatillas no hacen ruido, 
 
te busco, cambio tus flores,

miro tu nombre,

me pregunto dónde estás,

dicen que allí están tus cenizas. 
 
Aunque tú te fuiste un jueves

y yo ya no te he visto más.

PARA LA LIBERTAD

Para la libertad sangro, lucho y pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho. Dan espumas mis venas
y entro en los hospitales y entro en los algodones
como en las azucenas.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño,
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño
y aún tengo la vida.

poema de Miguel Hernández 

MADRE DE LECHE Y MIEL

 
Hablaré para vosotras, hermanas, hablaré para deciros cuanto queréis escuchar. Esta voz mía os narrará los hechos que desconocéis de aquella que salió del mismo vientre que vosotras. Dadme té para calentar mi lengua y cerrad la puerta, porque estas palabras mías no pueden salir de aquí. Son solo para vosotras, vosotras que podéis entenderlas y guardarlas. Sin revelarlas al mundo, que todo lo juzga.
 Seguro que os acordáis del inicio del viaje. Vinisteis; os   reunisteis  todas el día de mi partida, aquel día en que se me hizo en la garganta un nudo áspero y seco que no lograba deshacer ni con el agua fresca del pozo. No me entraba ni un pedazo de pan, solo quería agua y más agua para poder sacarme esa aridez de dentro. Ay, ese polvo en la garganta, hermanas, cuántas veces lo hemos sentido, cuántas, cuantísimas veces nos lo hemos tragado, hemos tenido que disimularlo.
 
Fragmento  del libro "Madre de leche y miel" de Najat El Hachmi