ILUSIÓN
INDIFERENCIA
AMARGO VESTIDO
INTRODUCCIÓN

BANDERAS ROTAS
las que nos rompió la vida , la lluvia y la ventolera
de nuestra dura derrota.
Rota permanece aquella que levantamos al cielo
pensando que la justicia crecería como un vuelo
de gaviotas sobre el mar
y vimos cómo al final sólo nos quedó el recuerdo
de un mástil desarbolado y unos jirones de tela
rotos por el vendaval.
Rota permanece aquella que ponía libertad
y que aupamos convencidos que al terminar la batalla
ésta íbamos a ganar
pero todo fue una amarga e inútil desesperanza
cuando vimos que las huellas de los grilletes dejaban
duras marcas sin borrar.
He puesto sobre mi mesa...
Poesía de José Antonio Labordeta
Querida Mary, Querido John
Al entrar en la casa abandonada, tropiezo, y un florero que estaba sobre la mesa cae. Queda roto y las flores desparramadas por el suelo. Asustada, me agacho a recoger los restos. Entre ellos hay un papel doblado, amarillento por el paso del tiempo. Es una carta. Me siento en un vetusto y arrinconado sofá. Y desplegándola despacito, leo:
New York, 19 de noviembre de 1925
Mi querida Mary:
De nuevo estoy en la ciudad. Me hospedo en el hotel de siempre. He pedido la habitación que compartimos ¡qué gratos recuerdos me trae! Por fin soy libre. He roto todos los lazos con el pasado. ¿Y tú? Espero tu llegada con impaciencia.
Te quiere
John
Miro a mi alrededor. Las paredes de la habitación están llenas de fotografías ajadas. ¿Cuál de esas personas sería Mary? ¿Está John en alguna de ellas? ¿Lograrían su sueño?
Recojo los restos del jarrón con cuidado. Dejo la carta junto con las flores sobre la mesa, y vuelvo al hotel.
Tarde de viernes
Me pasé la tarde imaginando relatos fantásticos. Los adorné con flores. A los sencillos les puse violetas, a los más sensuales, azahar. A cada uno lo metí en una bolsa, lo até con un lazo etéreo y los regalé a las personas que venían a visitarme. A unas les gustaron, a otras no. Pero todas me lo agradecían con una sonrisa.
ESPEJOS
En los espejos se esconde la gente. Cuando me miro, se que me observan. Al pasar por delante de ellos, sus ojos invisibles me siguen. Si giro la cabeza para sorprenderlos, han desaparecido. Pero sé que están ahí, oigo sus susurros. Sus miradas me atraen
