ILUSIÓN



Soñaba con el día de su primera comunión. Por eso fue feliz la tarde que junto con su madre y su tía fueron a comprar el vestido. Eligieron el más bonito, con muchos bordados y un velo con flores de encaje. Estaría radiante. Cómo la iban a envidiar sus amigas. Resaltaría al lado de sus humildes túnicas. Llegó la fecha. Estaba elegantísima con su vaporoso y almidonado vestido. Cada niña tenía un sitio en la iglesia. Ella destacaba. La ceremonia fue preciosa. El lazo le apretaba un poco, pero merecía la pena, así quedaba mejor. Al terminar la celebración salieron a la calle y todo fueron halagos para su vestido. La vuelta a casa la hicieron paseando tranquilamente para que todos la vieran.

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