INTRODUCCIÓN



Aquella tarde su madre le dijo que iban a comprar el vestido para la primera comunión. En la tienda les enseñaron diferentes modelos: con mangas, sin ellas, con muchos bordados, sin lazos. Escogieron el que a la madre le pareció más elegante. Su tía opinó igual. A ella le gustaba otro más sencillo. Había visto las túnicas de sus amigas y no le gustaba ser diferente. Llegó el domingo y se vistió para la ceremonia. El volumen del vestido era enorme. Luego estaba el velo, las cintas, el gran lazo en la parte de atrás. En la iglesia cada niña tenía su sitio marcado. La celebración fue larguísima. La mayor parte de ella se la pasó pensando en lo mucho que le habían apretado el lazo de la cintura. Le hacía daño. Estaba deseando que terminara para marcharse a casa y quitarse el vestido.

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