FRASE DE LA SEMANA 19-16-4-18

La frase de la semana siempre nos la envían desde África.

«Cuando el sufrimiento toca a tu puerta y le dices que no hay sitio para él, te contesta que no te preocupes, que ha traído su propio taburete»

Chinua Achebe, novelista y poeta nigeriano

EL HOMBRE GLOBO

      La física ha clasificado a los cuerpos, según el estado en que los pone el mayor o menor grado de calórico que contienen, en sólidos, líquidos y gaseosos.
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     El hombre sólido es ese hombre compacto, recogido, obtuso, que se mantiene en la capa inferior de la atmósfera humana, de la cual no puede desprenderse jamás. Sólo el contacto de la tierra puede mantener su vida; es el Anteo moderno, y usando de un nombre atrevido, el hombre-raíz, el hombre-patata: arrancado el terrón que le cubre, deja de ser lo que es.
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     El hombre líquido tiene un alma menos compacta, y en ella más grados de calórico, pero alma de imitación; como todo líquido, remeda al momento la forma del vaso donde está; en pequeña cantidad se le da la figura que se quiere, en gran porción toma la que puede. 
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      El hombre gas, llegado a adquirir la competente dilatación, se alza por sí solo dondequiera que está, y se sobrepone a ocupar el puesto que le corresponde en la escala de los cuerpos; llega hasta la altura que su intensidad le permite, y se detiene en ella; no hay obstáculos para él, porque si pudiera haberlos, rompería, como el vapor, la caldera, y escaparía.

fragmento de un artículo de "Mariano José de Larra"

FRASE DE LA SEMANA 12-19-4-2018

«Es más difícil descolonizar una mente que descolonizar un país»

 Thomas Sankara,  presidente de Burkina Faso asesinado en un golpe de Estado



ENJAMBRE DE NUEVO

I. Plaza de Santo Domingo
     Un señor con palomas y sin piernas. En la fuente se bañan gitanillos, niños de piel oscura y polacos. Han abierto una carnecería de rito musulmán. Un joven negro, de los de Poeta en Nueva York pero más aseado, echa su último denario en la cabina telefónica. Está rota. 
     - Algún día veréis algo muy gordo -dice mi tío, sentado en un banco de la plaza.
     La tía ya no puede caminar, el Ebro queda lejos de sus ojos y las agujas del reloj giran en sentido inverso, comenzando a marcar el camino de vuelta a la niñez. Cuando volví a mirarlos, ya no estaban.
     Cada vez más ancianos, seguimos apoyándonos en viejos andadores. A la fuente no le quedan niños. La noria me aproxima a su cielo.

fragmento de "TRES HISTORIA DE A PIE" de Mª Pilar Martínez Barca, del libro "ENJAMBRE"

MÁS ENJAMBRE

    El tren silba muy fuerte al entrar a la estación, qué negra está la máquina y cuánto humo echa. Mamá no me dejará sacar la mano por la ventanilla. Dice que no la abra, que se me llenarán los ojos de carbonilla. Con todo cerrado será una despedida a medias y con el ruido nadie la oirá. 
    Las escaleras del vagón están muy altas y las piernas de la pequeña Lía no han crecido lo suficiente. Mamá la coge en brazos. En el andén solo quedan caras grises y adioses apagados. Todos saben que no volveremos.
    Buscamos nuestros asientos. Yo me coloco en el lado de la ventana y miro las manos de los de fuera. Parecen abanicos. Cuando el tren se pone en marcha todos alargan los brazos, pero ninguno consigue detenerlo. Poco a poco dejamos atrás las últimas casas, las fábricas. Cruzamos el río. Tengo que avisar a mamá de que ponga una estampa de todo esto en el libro, para que la pequeña Lía recuerde el viaje.
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    Pienso en quién dormirá en mi cama ahora que nos vamos a vivir a la ciudad. La bolsa de agua caliente se habrá quedado fría entre las sábanas. Quizás el tren sea mi casa. Ya entramos en la estación. No veo a mi padre. Lo busco entre la gente que llena el andén. Un enjambre de personas nos rodea. Abro mi libro de estampas. Aquí está papá con Lía en brazos. Montamos en un coche. Mi madre le da una dirección al chófer. Me mira y dice: allí está ahora nuestro hogar.  

fragmento de "EL VIAJE DE HANNA" relato de Julia Pérez-Arantegui del libro "ENJAMBRE"

ALGO DE ENJAMBRE

    Aquella tercera noche, Ghy'ur tardó más que nunca en dormir. Cuando al fin lo logró, experimento dos Ecos.
    En el primero era un niño de diez años que quería dar de comer a las palomas. Sus padres no se lo permitían. Decían que era mal emplear la comida. Que las cosas estaban muy mal para ponerse a alimentar a las "ratas con alas". Pese a todo, aprovechando que sus padres estaban pendientes de las holo-noticias, cogió la bolsa de plástico con el puñado de migajas que había reunido de las comidas de la última semana y se escabulló de la tienda de campaña. Su familia, como tantas otras, había acampado en la plaza, un lugar privilegidado porque significaba que el permiso para entrar en el nuevo refugio antinuclear estaba más cerca que nunca. Había muchos paramilitares custodiando la entrada. Mamá decía que antes era un museo, pero absurdo pensar que un museo iba a caber entero dentro de aquel cubo tan pequeño.
     Buscó las palomas. Era por la tarde. Solían esconderse de las altas temperaturas acurrucadas en los huecos de la basílica. Pero no las encontró.
    Entonces la plaza empezó a temblar. Las paredes de la basílica comenzaron a resquebrajarse. Los cristales reventaron salpicándolo   todo de vidrio. Un estallido de luz verde le dañó los ojos durante unos largos segundos. Después el cierzo, mucho más fuerte y abrasivo de lo que había sido nunca, tiró a los transeúntes al suelo y volcó coches. Y entonces llegó el fuego, el fuego en todas partes, el fuego sobre su piel.... 

fragmento de "ECOS" relato de Irene J. Cisneros, publicado en ENJAMBRE.

FRASE DE LA SEMANA

«He aprendido que la gente olvidará lo que dijiste, lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo la hiciste sentir»
Dra. Maya Angelou

AMAsperger

Yo creo en ti
porque he visto de tus miradas salir sonrisas.
Yo creo en ti
porque he visto de tus silencios salir palabras.
Yo creo en ti
porque creo en tus capacidades,
que día a día sorprenden a todos,
menos a mí, porque yo creo en ti.
Yo creo en ti
creo en tus sueños, en tus habilidades
en tu mundo lleno de emociones.
Yo creo en ti
porque en la medida que creo
más trabajo para que los demás también 
crean 
y no te pongan techo
sino que te brinden oportunidades.
Yo creo en ti
para que tú también creas en mí.

Leonardo Farfán