HOY VIERNES, POESÍA

Si me quieres, quiéreme entera,

no por zonas de luz o sombra...

si me quieres, quiéreme negra, 

y blanca, y gris, y verde, y rubia,

quiéreme día,

quiéreme noche... 

¡Y madrugada en la ventana abierta!

si me quieres, no me recortes:

¡quiéreme toda... o no me quieras!


 Poesía de Dulce María Loynaz






INSECTOS CONTRA EL HAMBRE

 Los insectos podrían ser una pieza clave en la lucha
contra la inseguridad alimentaria y conseguir al fin
eliminar el hambre en el mundo, asunto que ha 
protagonizado este año el Día Mundial de la 
Alimentación. Comer insectos puede contribuir en la 
lucha contra el hambre porque son una fantástica 
fuente de nutrientes -como las proteínas- y sirven 
como alimento cuando la producción de alimentos 
básicos -como el maíz- falla en África debido al clima 
cambiante, las sequías o el daño producido por las 
plagas. Comer insectos es una antigua práctica que 
aún perdura. Cerca de dos mil millones de personas, 
más de la cuarta parte de la población mundial, 
comen insectos. La mayoría viven en África, Asia y 
Latinoamérica.
Comentario del Blog "África Vive"
 

LA ROCA

Mira cómo esa negra
roca ha sido amarrada a mi pecho
con las cadenas del arrogante destino,
con las cadenas del absurdo tiempo.
Mira cómo aplasta
mis frutos y mis flores,
me esculpe con el tiempo
y me destruye con la vida.
¡Déjame! No podemos vencerla.
Las cadenas de mi prisión no se romperán.
Permaneceré en soledad
mientras el destino sea mi prisión.
Déjame
permanecer así:
sin luz,
futuro
ni esperanza.
La roca negra no tiene escapatoria
ni refugio.

Fragmento del poema "La roca" de Fadwa Tuqan, poeta palestina, pertenece al poemario: "La encontré" (1957)

SÓLO QUIERO ESTAR EN SU SENO

Sólo quiero morir en mi tierra,
que me entierren en ella,
fundirme y desvanecerme en su fertilidad
para resucitar siendo hierba en mi tierra,
resucitar siendo flor
que deshoje un niño crecido
en mi país.
Sólo quiero estar en el seno de mi patria
siendo tierra
hierba
o flor.

Poema de Fadwa Tuqan, poeta palestina, pertenece al poemario: "La noche y los jinetes" (1969).

POEMA 12

 

Para mi corazón basta tu pecho, 
para tu libertad bastan mis alas. 
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma. 
Es en ti la ilusión de cada día. 
Llegas como el rocío a las corolas. 
Socavas el horizonte con tu ausencia. 
Eternamente en fuga como la ola. 
He dicho que cantabas en el viento 
como los pinos y como los mástiles. 
Como ellos eres alta y taciturna. 
Y entristeces de pronto, como un viaje. 
Acogedora como un viejo camino. 
Te pueblan ecos y voces nostálgicas. 
Yo desperté y a veces emigran 
y huyen pájaros que dormían en tu alma.


Poema de Pablo Neruda correspondiente a su poemario “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”

FRASE PARA ESTA SEMANA 18 al 25 octubre

«Por suerte, mi madre poseía el don de hacerme visitar el paraíso, de trasladarme a él, aunque fuera brevemente»
Mi Marruecos, de Abdellah Taia



DIA DE LAS ESCRITORAS

        Pronto será de día y los lobos se callarán. Dejarán de lamentar su insoportable tristeza de animales malditos. Mida recuerda que el día de su llegada al convento vio desde el carromato, tan rápido y lento como una pesadilla, decenas de cabezas de lobo adornando las cercas de las granjas vecinas. Cabezas atravesadas en estacas como advirtiendo a sus hermanos vivos que era mejor no acercarse. Lobos mustios, de ojos amarillos, tristes como todos los muertos. Con el pelo quieto, seco y duro de todos los muertos. Alguien le dijo que los hombres de los alrededores los cazan para convertirlos en un adorno, en espantalobos. En lobos que asustan a los lobos.
        "Yo más." 
        "Yo más", se contestan, los últimos lobos aún vivos allá arriba, fuera de su escondrijo de animal nocturno. 
fragmento del libro de Patricia Esteban Erlés, "Las madres negras"

POEMA Nº 8

Abeja blanca zumbas -ebria de miel- en mi alma
y te tuerces en lentas espirales de humo.

Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.

Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En mi tierra desierta eres la última rosa.

Ah silenciosa!

Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.

Tienes ojos profundos donde la noche alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.

Se parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.

Ah silenciosa!

He aquí la soledad de donde estás ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.

El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.

Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.

Ah silenciosa!

 Poema de Pablo Neruda correspondiente al poemario "20 poemas de amor y una canción desesperada"

OTOÑO


Aprovechemos el otoño
antes de que el invierno nos escombre
entremos a codazos en la franja del sol
y admiremos a los pájaros que emigran
ahora que calienta el corazón
aunque sea de a ratos y de a poco
pensemos y sintamos todavía
con el viejo cariño que nos queda
aprovechemos el otoño
antes de que el futuro se congele
y no haya sitio para la belleza
porque el futuro se nos vuelve escarcha.
poema de Mario Benedetti, de su poemario “Insomnio y duermevelas”.

COLORES

      De tanto tenerlos ante nuestros ojos hemos terminado por no verlos. No nos lo tomamos en serio. ¡Tremendo error! Los colores transmiten códigos, tabúes y prejuicios a los que obedecemos sin ser conscientes de ello, poseen sentidos diversos que ejercen una profunda influencia en nuestro entorno, nuestras actitudes y comportamientos, nuestro lenguaje y nuestro imaginario. 
         Los colores no son inmutables, Tienen una agitada historia, que se remonta a la noche de los tiempos y que ha dejado huella incluso en nuestro vocabulario: no es casualidad que digamos "lo vemos todo negro", "se puso verde de envidia", "se quedó en blanco", "está rojo de rabia"... 
"fragmento del libro "Breve historia de los colores" de Michel Pastoureau.

En la antigua Roma, tener los ojos azules era una desgracia, y para una mujer era además una señal de conducta disoluta. Afortunadamente nací dos mil años después.  

ÉXODO

Una mujer corría.
Jadeaba y corría.
Tropezaba y corría.
Con un miedo macizo debajo de las cejas
y un niño entre los brazos.

Corría por la tierra que olía a recién muerto.
Corría por el aire con sabor a trilita.
Corría por los hombres erizados de encono.

Miraba a todos lados.
Quería detenerse.
Sentarse en un ribazo y con su hijo menudo.
Sentarse en un ribazo y amamantar en paz.

Pero no hallaba sitio.
No encontraba reposo.
No lograba la pausa sosegada y segura
que las madres precisan.
Ese viento apacible que jamás se interpone
entre el pecho y el labio.

Buscaba cerca y lejos.
Buscaba por las calles,
por los jardines y bajo los tejados,
en los atrios de las iglesias,
por los caminos desnudos y carreteras arboladas.
Buscaba un rincón sin espantos,
un lugar aseado para colocar una cuna.

Y corría y corría.
Dio la vuelta a la tierra.
Buscando.
Huyendo.
Y no encontraba sitio.
Y seguía corriendo.

Y el niño sollozaba débilmente.
Crecía débilmente
colgado de su carne fatigada.

Ángela Figuera Aymerich

Para esta semana, nueva frase

«Nuestra sociedad enseña a las mujeres solteras de cierta edad a considerar su soltería un profundo fracaso personal.
En cambio, un hombre de cierta edad que no se ha casado es porque todavía no ha elegido.
Es fácil decir que las mujeres pueden decir no a todo esto. La realidad, sin embargo, es más difícil y compleja. Todos somos seres sociales. Todos interiorizamos ideas de nuestra socialización
»

Chimamanda Ngozi Adichie
en su libro "Todos deberíamos ser feministas" 
[Literatura Random House, 2015]

LAMENTO MORISCO

Pedí, al Tribunal de la Historia

el examen del Manuscrito verde morisco.


Un inquisidor díjome sin ambages

que es documento tabú y secreto

¿quién usurpa mi memoria y mis raíces?

¿quién decide sin apelación mi destino?

¿quién registróme en el obituario

si todavía aletea en el aire

el resuello de mis antepasados?.


En cada gota del mar azul y luminoso

hay una lágrima morisca.


La injusticia es recuerdo hiriente.

Los moriscos también existen.

Poema de Mohamed Chakor


FIGURA

          Siguió observando la figura suspendida de las manos, con un sentimiento de indignación y luego de piedad. Había un hombre que había agonizado y luego muerto. Y había una concepción de quién era, una concepción que era un sueño, que era un poema, que era una jaula moral, que era un velo sobre una visión clara de las cosas. Un hombre es su cuerpo, su cuerpo es un hombre. 
 fragmento de "Arte corporal", del cuento de A.S. Byatt, perteneciente al libro "El libro negro de los cuentos"

SOBREVIVIENTES

Cuando en un accidente
una explosión
un terremoto
un atentado
se salvan cuatro o cinco
creemos
insensatos
que derrotamos a la muerte

pero la muerte nunca
se impacienta
seguramente porque
sabe mejor que nadie
que los sobrevivientes
también mueren.

 Mario Benedetti

Felicidades primo  1-10-64

DEFENSA DE LA ALEGRÍA

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
                  y también de la alegría

Mario Benedetti