LA REDADA

    Mi boda se desbarató por una circunstancia insignificante, sin valor alguno sino para quien, como yo, se pasa de celoso y raya en maniático. ¿Fueron celos lo que tuve? ¡Apenas me atrevo a decir que sí! Y es porque me da vergüenza pensar que probablemente serían celos... en el fondo, allá en el fondo inescrutable y sombrío del alma... Para que se descifre mejor el enigma, explicaré mi manera de ser, antes de referir el mínimo incidente que dio en tierra con mi felicidad y me condenó, tal vez, a la perpetua soltería. 
          Apasionadamente enamorado de mi novia, criatura fina e ideal como una flor blanca, y que reunía cuanto puede halagar la vanidad de un novio -alcurnia, elegancia, caudal-,................
            Entre los gañanes que acababan de entrar en el río arremangados de brazos y piernas, uno sobre todo mereció que mi novia no apartase de él los ojos...........
             Me estremecí y sentí frío en el corazón. Evoqué mi propia imagen, lo que sería yo con la vestimenta y en la postura de aquel gañán................
               Pálido y descompuesto, me llevé de allí a mi futura............
 Fragmento del cuento "La redada", de Emilia Pardo Bazán, del libro "El encaje roto" antología de cuentos de violencia contra las mujeres































 

LA CULPABLE

    Elisa fue una mujer desgraciadísima durante toda su vida conyugal, y murió, joven aún, minada por las penas. Es verdad que había cometido una falta muy grave, tan grave que para ella no hay perdón: escaparse con su marido antes de que este lo fuese y pasar en su compañía veinticuatro horas de tren... Después sucedió lo de costumbre: la recogió la autoridad, la depositaron en un convento, y a los quince días se casó, sin que sus padres asistiesen a su boda; actitud muy digna, en opinión de las personas sensatas.
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     Un día, registrando el ropero de su marido para limpiar y arreglar la ropa encontró una carta inequívoca... El dolor fue tan agudo que Elisa se metió en la cama...No profirió una queja: ¿con qué derecho?¡La podían tapar la boca a las primeras palabras! ¡Y si salía a relucir lo de la fuga!
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     Adolfo no contestó; no obstante, le pareció natural inclinarse y besarla. Y la culpable, dejando caer la cabeza sobre la almohada, expiró contenta.   

fragmento del cuento "La culpable" de Emilia Pardo Bazán, incluído en la antología de cuentos de violencia contra las mujeres "El encaje roto"  

LA FLOR SECA

      El conde de Acerolo no había dado mala vida a su esposa; hasta podía preciarse de marido cortés, afable y correcto. Verificando un examen de conciencia, en el gabinete de la difunta, en ocasión de hacerse cargo de sus papeles y joyas, el conde solo encontraba motivos para alabarse a sí propio; ninguno para que la condesa se hubiese ido de este mundo minada por una enfermedad de languidez. En efecto; el matrimonio -según el criterio sensatísimo del conde- no era ni por asomos una novela romántica, con extremos, arrebatos y desates de pasión. ¡Ah, eso sí que no podía serlo el matrimonio! Y el conde no recordaba haber faltado jamás a estos principios de seriedad y cordura. Se le acusaría de otra cosa; nunca de poner en verso la vida conyugal. La respetaba demasiado para eso. No hay que confundir los devaneos y los amoríos con la santa coyunda. Y no los confundía el conde.
       Abiertos el secreter y los armarios de triple luna, su contenido aparecía patente, revelando todos los hábitos de de una señora elegante y delicada.... 
fragmento del cuento "La flor seca" de Emilia Pardo Bazán, incluído en la antología de cuentos de violencia contra las mujeres "El encaje roto"

TRISTES GUERRAS

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.

 Poema de Miguel Hernández

EL INDULTO

      De cuantas mujeres enjabonaban ropa en el lavadero público de Marineda, ateridas por el frío cruel de una mañana de marzo, Antonia la asistenta era la más encorvada, la más abatida, la que torcía con menos brío, la que refregaba con mayor desaliento; a veces, interrumpiendo su labor, pasábase el dorso de la mano por los enrojecidos párpados, y las gotas de agua y las burbujas de jabón parecían lágrimas sobre su tez marchita. 
      Las compañeras de trabajo de Antonia la miraban compasivamente, y de tiempo en tiempo, entre la algarabía de las conversaciones y disputas, se cruzaba un breve diálogo, a media voz, entretejido con exclamaciones de asombro, indignación y lástima. Todo el lavadero sabía al dedillo los males de la asistenta, y hallaba en ellos asunto para interminables comentarios: nadie ignoraba....

fragmento del "El indulto" de la antología de cuentos de violencia contra las mujeres titulado "El encaje roto" escritos por Emilia Pardo Bazán

FRASE SEMANAL

“La ignorancia lleva al miedo, el miedo al odio y el odio a la violencia. Ésta es la ecuación.”
Averroes, jurista, filósofo y médico del S. XII

FRASE DE LA SEMANA 8-15-18

“Para nosotros los africanos, la etnia o el clan es un medio de reafirmación cultural frente a las fronteras impuestas arbitrariamente por los colonizadores europeos. Lo malo es que siempre hay quien se aprovecha de ello y lo convierte en excusa para generar conflictos que sólo llevan a llenar los cementerios.”
 
Fernando Gamboa González en su libro «Guinea. Más allá de la aventura»