LA CASA Y EL CORAZÓN

Si salgo un día a la vida
mi casa no tendrá llaves:
abierta siempre a los hombres,
al sol y al aire.

Que entre la noche y el día
y la lluvia azul. La tarde.
El rojo pan de la aurora.
El campo: sus verdes mástiles.

Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales. 
Ni la golondrina el vuelo.
Ni el amor sus labios. Nadie.

La casa y el corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire. 

 Poema de Marcos Ana

HISTORIAS DE MUJERES

Los humanos hemos empezado a cuestionarnos por qué las sociedades diferenciaban de tal modo a hombres y mujeres en cuanto a jerarquía y funciones. Alguna hembra ya se había planteado esas preguntas antes, como Christine de Pisan, que escribió en 1405; pero tuvieron que llegar el positivismo y la muerte definitiva de los dioses para que los habitantes del mundo occidental desdeñaran la inmutabilidad del orden natural y comenzaran a preguntarse masivamente el porqué de las cosas. 
Cómo se establecieron las jerarquías. Cuándo sucedió. ¿Siempre fue así?.
Hablan de una primera etapa de matriarcado en la humanidad. Aunque tal vez fuera simplemente de igualdad social entre los sexos, con dominios específicos para unas y otros. La mujer paría, capacidad que debió hacerla muy poderosa. El hombre cazaba, defendía. Las mujeres podían cuidar la tierra igual que ellos, o aún mejor, la fertilidad era su reino. Resulta razonable pensar que debían de verlas demasiado poderosas.
Tal vez el afán masculino de control haya nacido de este miedo.  

Extracto de la introducción del capítulo “La vida invisible” 
del libro de Rosa Montero “Historia de mujeres”

HERMANAS

Ocho letras fuertes y livianas a un tiempo
que se mecen al vaivén del miedo,
que se lanzan al abismo inquebrantable de la vida,
que sienten la inquietud de un futuro incierto,
que sueñan con metáforas y versos,
que piensan que no es casualidad
que un libro se abra igual que una puerta,
que se beben la vida a grandes tragos temiendo se acabe.

Horizontes infinitos de
Espacios inquebrantables.
Reflejos de amor en su
Morada de palabras.
Aguas profundas de
Navegantes de secretos.
Amanecer a la deriva
Soñando el mismo sueño.

Ocho letras
que son el todo y la nada,
que juegan con números,
que caminan tomadas de la mano.
Hermanas. 

poema de Coral González Vázquez, del poemario "Hexaedro"

LOS INMIGRANTES

Los inmigrantes caminan por las calles con mortajas al hombro, lápidas al hombro, cruces al hombro, lágrimas al hombro, corazones en las manos, el cielo sobre un desierto en su mirada. Con una familia y un país escondidos dentro de la cabeza.

Los inmigrantes tienen muchos hombros, muchos corazones, muchas manos, 
muchas piernas.

Entran en las tiendas, en los bancos, en los locutorios, en los bares: con fotografías enmarcadas bajo un brazo, 
con féretros bajo el otro brazo.

Nadie ve esas mortajas, esas lápidas, 
esas cruces, esas lágrimas, esos corazones, esas familias, esos países, esas fotografías, 
esos féretros, cielos ni desiertos.

No nos miran a los ojos: 
¡saben que somos ciegos!

Poema de Ángel Guinda

DE ESO SE TRATA

De sonreír a la mañana
y sonreír a la noche.
De avanzar con paso firme,
ligera de equipaje,
cargada de sueños,
hambrienta de azares.
De amar cuando me toque
dejando que me abrase.
De parar a descansar, 
no agotarme,
no gastarme,
no perderme el paisaje.
De cambiar con la estación
jugando a ser feliz.
De eso se trata. 

Poema de Pepa Pardo Rodriguez
del libro "Hexaedro"

Tras el despertar de hoy, día 9 de noviembre, sólo la poesía ayuda.
Porque hoy :
Tropiezo contra mí misma,
hundo los pies en el barro,
me pierdo,
me anulo.
Gasto la voz preguntándole al viento:
¿Por qué? 

del libro "Hexaedro" 

TODOS

Ni cifras, ni estadísticas, ni datos.
Ahmed, Ghada, Osama,
Ashty, Fatima, Moe.
Respiran el gas
y no es la primera vez,
ni será la última.
Carne de maltrato,
sin fecha en el horizonte.
Por huir de la guerra,
por desear una vida.
Niños entrando y saliendo,
con botas marcadas en la piel.
Gritos que sólo comprende el diablo,
pasaportes en el suelo,
violencia y sólo violencia.
Los castigas por soñar,
los castigas por ser.
Tu vida vale más
y la suya siempre menos.
Tú no tienes estigmas de clase.
Cuchillos de plástico
contra vallas de metal,
y sonrisas de lluvia
en las noches frías.
Ellos no tienen nada
te invitan a comer,
 y tú lo tienes todo,
los ignoras sin vergüenza,
y les cierras la puerta.
Quedan solos
frente al barro y la muerte.
Gona, Sammy,
Huda, Mohammed 

Poema de Pepa Pardo Rodrigo, del libro "Exaedro"

POBREZA

Suelo,
tierra,
bancos de un parque,
lechos donde reposa mi cuerpo.

Cajeros,
almacenes,
moradas en las que habito.

¿Qué soy?
¿Acaso un pobre desahuciado por el sistema?

Mis lágrimas
son hipotecas sin pagar.
Mis ilusiones, 
sueños de vida en un saco de basura.

Los surcos de mi piel
son las penas del camino,
de las noches recubiertas de miseria.

Vivo aunque esté muerto.
Pronto ya no seré bio-logía,
seré bio-grafía de un corrompido mundo. 

Poema de Coral González Vázquez