Suelo,
tierra,
bancos de un parque,
lechos donde reposa mi cuerpo.
Cajeros,
almacenes,
moradas en las que habito.
¿Qué soy?
¿Acaso un pobre desahuciado por el sistema?
Mis lágrimas
son hipotecas sin pagar.
Mis ilusiones,
sueños de vida en un saco de basura.
Los surcos de mi piel
son las penas del camino,
de las noches recubiertas de miseria.
Vivo aunque esté muerto.
Pronto ya no seré bio-logía,
seré bio-grafía de un corrompido mundo.
Poema de Coral González Vázquez
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