Una gran verdad

Mi cambio de ropa había bastado para dejarlos descolocados. Hoy sigo preguntándome si, al fin y al cabo., el mundo no pasa de ser apariencia. si tienes la  cara acartonada y un saco de yute cubriendo una tripa vacía, eres un pobre. Si te lavas la cara , te peinas un poco y te pones un pantalón limpio, ya eres otro. De tan poco depende...

Fragmento del libro: Lo que el día debe a la noche, de Yasmina Khadra