LA CADENA
Poética
Desde el confuso mar de la memoria.
Les pregunto qué quieren o qué buscan
En el cansancio yermo que hoy habito
Y callan.
no responden,
pero en una hoja en blanco del cuaderno
han dejando un poema
Poema de José Verón Gormaz
CARRUSEL
Subo al tranvía y después de validar mi billete tomo asiento. Es la primera vez que hago ese trayecto y no conozco el camino. Desde la ventanilla miro el paisaje. Escucho una voz metálica que nos dice el nombre de las estaciones. Veo como las puertas se abren y se cierran. También estoy atenta a la gente que sube y baja. Entra una señora con un carrito de bebe. Un anciano que busca sitio. Y un grupo de escolares con sus pesadas mochilas. Hay personas que llegan corriendo y saltan al interior cuando las puertas están a punto de cerrarse. Observo las vías que no tienen fin. Tras una parada viene otra, todas iguales. Vuelvo a ver el mismo paisaje. Escenas repetidas. Entra de nuevo el anciano que busca sitio. Detrás la señora con el carrito del bebé. Y antes de cerrarse las puertas los escolares con sus mochilas a la espalda. Sigo en mi asiento. He validado el billete varias veces aconsejada por el revisor. Pero mi parada no llega. Sin embargo en anciano entra y sale. Al igual que la señora del carrito y los escolares con sus mochilas. Y yo sigo en mi asiento.
SIRENAS
y sin embargo te oigo cada noche
te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o mi modorra
del infinito mar viene tu asombro
lo escucho como un salmo y pese a todo
tan convencido estoy de que no existes
que te aguardo en mi sueño para luego.
Poema de Mario Benedetti
PRELUDIO
Ante la oscuridad, que en la distancia
se viste de tinieblas,
arden las horas sobre el agua fría.
Viento y tierra conversan en silencio
de ausencias y de abismos.
Bajo los signos misteriosos de la noche
escucho los susurros de huellas interiores,
el rastro de palabras presentidas,
la soledad del caminante
que no espera llegar a su destino.
De "El viento y la palabra" poema de José Verón Gormaz
LLAMA LA MUERTE
Acabo de levantarme cuando el teléfono empieza a sonar. Descuelgo.
- ¿Quién llama? –pregunto con voz somnolienta, acercándome el auricular.
Una voz espectral con tonos rosas pregunta:
- ¿Es usted M?
- Sí.
- ¿Quién llama? –vuelvo a repetir
- La muerte –contesta.
Pensando que alguien quiere gastarme una broma, cuelgo.
Todavía ando un poco adormilada. Estoy sola en casa y la llamada me ha dejado un sabor desagradable.
De nuevo suena el teléfono. No sé si descolgar, puede ser otra vez la chistosa de antes. Pero al ver que no se rinden al otro lado contesto.
- ¿Quién es?
La voz espectral con el mismo tono vuelve a preguntar:
- ¿Es usted M?
Suspiro ¡qué pesada! y le digo
- Sí, yo soy M.
La voz repite:
- Soy la muerte y llamo para que se prepare. Voy a pasarme por su casa a recogerla.
Decido seguirle la broma.
- Creo que primero voy a desayunar.
La voz:
- No le hará falta.
- También he de ducharme, maquillarme y ponerme un vestido presentable.
La voz:
- No esperaré. La hora de la siguiente persona llega.
Sin hacer caso a su comentario sigo:
- Además he de hacer unos recados antes de ir al trabajo. Luego comer con unas amigas y por la tarde tengo una cita para ir al cine…
La voz:
- Se acaba su tiempo.
La llamada se interrumpe. Ha colgado.
Dejo el teléfono y me dirijo a la cocina, las tostadas se van a enfriar. Llaman a la puerta. A estas horas será la vecina. Voy a abrir, aunque no me gusta salir a la escalera en pijama.
El timbre vuelve a sonar con insistencia.
- Ya voy…
Al final del día en mi contestador han dejado tres mensajes. El primero de mi trabajo, preguntando por qué no he acudido hoy a la oficina. El segundo de mis amigas, extrañadas al ver que no me he presentado a comer. El tercero, de la persona con la que me he citado para ir al cine. Me recuerda que mi butaca ha quedado vacía.
IN MEMORIAM
demasiado del logro.
El buscador de arena
encuentra a veces las pepitas de oro.
Y en el peor de los casos,
es bueno sentir el agua
resbalándote en las manos.
Poemaciones, 1982
Poema de Ildefonso-Manuel Gil
Paniza 22-1-1912/Zaragoza 28-04-2003
Re/creaciones
agobiado por eva y por la soledad
inventó cautelosamente a dios
no tenía la menor idea
de en qué túnel de niebla había metido
a su desvalido corazón.
pero cuando su invento lo obligó a hacer ofrendas
a rezar y a borrarse del placer
o a cambiar los placeres por el tedio
adán/ a instancias de eva la primera/
de un soplido creó el agnosticismo.
Mario Benedetti
EL MUNDO DETRÁS DE LA VENTANA
que se esconde para ti
detrás de la ventana
míralo
y dile que te espere
quizás aún siga allí
cuando encuentres
las fuerzas que te faltan
para lanzarte a sus brazos
poema de "Antología de la herida" de Inma Chacón