NUCA NADIE, ES DE NADIE
Sobrevivir es lo de menos,
vivir es el camino
donde buscar lo que queda
de los sueños
Imna Chacón, de su libro "Antología de los sueños"
Fragmento
Fragmento que pertenece al relato: "Las dos hermanas" de Clara Obligado. De su libro: El libro de los viajes olvidados"
LA PERFECTA CALLADA
En su casa nunca la mandaron callar, pero desde pequeña le grabaron a fuego que los niños no hablaban si lo hacían los mayores. Y ella siempre fue muy obediente. Por esa razón nunca decía nada en voz alta al jugar con las muñecas. Tampoco al botar la pelota y jugar al corro cantaba las tradicionales cantinelas infantiles. La mirada reprobadora de su madre y su voz imperiosa la hacían enmudecer.
Un día fue a ver una película con sus padres y descubrió el sonido en el silencio del cine. En el sigilo de la sala oyó como crujían las palomitas de maíz. A partir de aquel día siguió sin hablar pero emitía pequeños ruiditos al chasquear la lengua. Los ruidos molestaban enormemente a su madre. La castigó sin comer hasta que dejó de hacerlos. Durante unos años sólo oyó la voz de su estómago vacío llamando a gritos a la comida en cuanto la veía en el plato de los demás, o pasaba por delante del escaparate de una pastelería. Pero cuando se la acercaba a su boca la encontraba sellada.
Para curar su manía la recluyeron en un colegio. Allí el silencio era una de las principales reglas. Incluso durante las comidas. Todas permanecían con la boca cerrada. En el recreo únicamente se oían susurros escondidos. Sólo eran autorizadas las miradas devotas. Las leves inclinaciones de cabeza y los gestos de recogimiento. Horrorizada observó que a las internas más antiguas se les estaba borrando la boca. Para evitar que a ella le pasara lo mismo, todos los días delante de un diminuto espejo oculto en el bolsillo de su bata, hacia ejercicios de gimnasia. Terminó el internado flaca como una aguja y sin atreverse a articular palabra.
Le buscaron un trabajo a su medida. Era en una fábrica donde el excesivo ruido impedía hablar y para comunicarse utilizaban señales luminosas. Se alegró en silencio y sólo cruzó con sus compañeros los destellos precisos.
No emitió mensaje alguno cuando en su casa le expusieron que había llegado el momento de buscar un marido y se conformó con el elegido por sus padres. Le pareció guapo y era fuerte y trabajador. Tenía una voz potente y hablaba por los dos. Al quedarse a solas con él en su nuevo hogar intentó echar fuera algunas de las palabras que hacía tiempo luchaban por salir. Pero en ese momento su pareja estaba viendo la televisión y le quitó el habla.
NOTICIA DE ÚLTIMA HORA
Hemos mandado a nuestros reporteros para que les pregunten a las autoridades.
-Hablamos con el ministro de Sanidad -por favor señor ministro, nos puede decir…?- Pero les contestan que no hay un ministerio encargado de estos temas. Sólo nos dicen que de momento van a consultar con sus homólogos de otros estados, para ver si ellos tienen la solución. Los secretarios de las diferentes embajadas les informan de que la sombría epidemia se extiende de país en país, llenando el mundo de caras largas. Es una tristeza global.
La sombra sigue avanzando. Han de pensar en una solución rápida. Quizá los payasos. Los maestros en hacer reír. Hay muy pocos. Seguramente también les habrá alcanzado a ellos.
Por ahora siguen buscando. Quieren una persona: hombre, mujer, niño. Les vale cualquier sonrisa para llevarla al laboratorio y tratar de encontrar el remedio. Mientras, la sombra de tristeza sigue aumentado de tamaño.
EL FINAL
QUEDA PROHIBIDO
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin
alegrarte, olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen mas que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.
Atribuido a Pablo Neruda, sea de quién sea, es hermoso.
APOLO
Cuando él llegó, yo era la encargada de seleccionar al personal que necesitaba la empresa para cubrir un puesto en el departamento de relaciones públicas.
Tenía muy claras las cualidades que debía poseer el aspirante. Empecé a mirar los currículos recibidos. Cuando vi su fotografía encabezando aquella hoja con sus datos decidí colarlo delante de los demás. Sería el primer entrevistado y lo cité a primera hora de la tarde.
Llegó puntual y le hicieron pasar a mi despacho. Por su acento observé que era extranjero – de Delfos, dijo sonriendo.
Aquello era más de lo que esperaba. Tenía todo el porte de un dios griego. El ejemplo perfecto de la belleza masculina. Confundida por la visión le indiqué nerviosa que tomara asiento y comencé mi trabajo.
A cada pregunta que le hacía, él contestaba con inteligencia. Era encantador en sus maneras. Valiente abordando los temas. Y rápido de reflejos en las respuestas.
Cuando le pregunté de cómo se había enterado de que a la empresa le hacía falta cubrir ese puesto. Su respuesta fue enigmática: - todo se lo debo a mi padre. Él me ha dado el conocimiento del destino y la profecía. Y yo vengo a ocuparlo, nada más.
Sin saber qué responder disimulé leyendo la larga lista de sus títulos:
- Graduado como sanador.
- Diplomado con matrícula de honor en tiro con arco.
- Licenciado como patrono de la música (especializado en la lira)
- Doctorado con el título que lo acredita como dueño de la verdad.
- Y además había sido distinguido con el Doctorado Honoris Causa por su capacidad como gran amante.
Aquello, junto con su seductora apariencia y sus grandes cualidades personales era mucho más de lo que pedíamos para adjudicar el puesto.
Di por terminada la entrevista, indicándole a continuación el día que debería incorporarse. Él me dio las gracias con una sonrisa fascinante, al tiempo que de su cartera sacaba un dorado ramito de laurel y lo depositaba en mi mano.