Este año será el último de su vida. Lo comenzará feliz. Comprará regalos. Vivirá sin saber. Continuará trabajando hasta el final. Seguirá convencido de que es muy fuerte, aun cuando note los primeros avisos de la enfermedad. Serán leves al principio, casi imperceptibles. No hará caso. No lo dirá a nadie. Se automedicará. Creerá que son causados por las escapadas nocturnas. Dejará de salir. Para entonces la enfermedad ya habrá invadido por completo su cuerpo. Cuando el dolor y la impotencia puedan con él, acudirá al médico. Su diagnóstico será: hospital o muerte. En el hospital luchará a muerte, aunque perderá la vida. Todo será rápido. Volverá al lugar de donde salió en un ataúd cerrado. Sus amigos ya no verán su cuerpo. Eso será lo único que le guste.
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