DIA DE LAS ESCRITORAS

        Pronto será de día y los lobos se callarán. Dejarán de lamentar su insoportable tristeza de animales malditos. Mida recuerda que el día de su llegada al convento vio desde el carromato, tan rápido y lento como una pesadilla, decenas de cabezas de lobo adornando las cercas de las granjas vecinas. Cabezas atravesadas en estacas como advirtiendo a sus hermanos vivos que era mejor no acercarse. Lobos mustios, de ojos amarillos, tristes como todos los muertos. Con el pelo quieto, seco y duro de todos los muertos. Alguien le dijo que los hombres de los alrededores los cazan para convertirlos en un adorno, en espantalobos. En lobos que asustan a los lobos.
        "Yo más." 
        "Yo más", se contestan, los últimos lobos aún vivos allá arriba, fuera de su escondrijo de animal nocturno. 
fragmento del libro de Patricia Esteban Erlés, "Las madres negras"

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