MÁS ENJAMBRE

    El tren silba muy fuerte al entrar a la estación, qué negra está la máquina y cuánto humo echa. Mamá no me dejará sacar la mano por la ventanilla. Dice que no la abra, que se me llenarán los ojos de carbonilla. Con todo cerrado será una despedida a medias y con el ruido nadie la oirá. 
    Las escaleras del vagón están muy altas y las piernas de la pequeña Lía no han crecido lo suficiente. Mamá la coge en brazos. En el andén solo quedan caras grises y adioses apagados. Todos saben que no volveremos.
    Buscamos nuestros asientos. Yo me coloco en el lado de la ventana y miro las manos de los de fuera. Parecen abanicos. Cuando el tren se pone en marcha todos alargan los brazos, pero ninguno consigue detenerlo. Poco a poco dejamos atrás las últimas casas, las fábricas. Cruzamos el río. Tengo que avisar a mamá de que ponga una estampa de todo esto en el libro, para que la pequeña Lía recuerde el viaje.
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    Pienso en quién dormirá en mi cama ahora que nos vamos a vivir a la ciudad. La bolsa de agua caliente se habrá quedado fría entre las sábanas. Quizás el tren sea mi casa. Ya entramos en la estación. No veo a mi padre. Lo busco entre la gente que llena el andén. Un enjambre de personas nos rodea. Abro mi libro de estampas. Aquí está papá con Lía en brazos. Montamos en un coche. Mi madre le da una dirección al chófer. Me mira y dice: allí está ahora nuestro hogar.  

fragmento de "EL VIAJE DE HANNA" relato de Julia Pérez-Arantegui del libro "ENJAMBRE"

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