HOY NO QUIERO VER

Hoy no quiero abrir los ojos. Hoy no quiero ver.
Si observas las cosas a través del cristal de una botella son engañosas, lo mismo pasa con las olas, lo mismo le pasó a mi madre con el mar.
Al contemplar el mar por el día con la luz del sol, le pareció transparente. A media tarde se dio cuenta que las aguas se habían quedado quietas y turbias.Y por la noche el mar era ya completamente negro como la tinta y en su fondo escondía muchas historias, muchas vidas.
Entonces mi madre descubrió que el mar era profundo, impenetrable y lleno de monstruos terribles que se tragaban a la gente. Aún así me empujó a subirme a la barca porque también en el poblado veía sombras en la noche que se deslizaban a nuestro alrededor tratando de engullirnos. Y la tierra no es como el mar, porque desde el fondo del mar es muy fácil ir de un sitio a otro, no hay fronteras. Estaba convencida de que su hija llegaría a algún lugar en donde no existiesen fantasmas.
Yo no sabía nadar y ella me aconsejó que si me alcanzaba el agua agitara los pies hasta que las sombras desaparecieran. Y sobre todo que cantara muy fuerte cuando estuviera asustada, ella desde la orilla estaría esperando oír mi voz por lejos que estuviera. Mi madre se sentó en la playa a esperar mis gritos, aunque sólo le llegó el sonido de las olas que rompían a sus pies llenándolos de espuma.
De tanto mirar el brillo del agua se sintió ciega.
Creo que ya estoy cerca de alguna costa y para que cuando llegue no me sienta deslumbrada, hoy no quiero abrir los ojos. Hoy no quiero ver. 

Por un año 2019 sin muertes en el mar 

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