Oh tú, que te complaces en los salones
suntuosos, has olvidado que este mundo
es un lugar para la devoción constante.
Después de dormir en voluptuosos lechos,
mañana descenderás a la sombría cueva
del sepulcro. Tus compañeros serán seres
silenciosos, pero la energía de su silencio
es afín a la palabra. ¡Ah, que una simple
tela sea todo lo que haces! Elige, como
la araña, una casa modesta y repítete a ti
mismo: "Quedémonos aquí esperando la
muerte"
Del libro "Los secretos de los pájaros y las flores" de Izzidin Al-Muqaddasi
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