País de las abejas, donde derrama el sol su sangre por lánguidas riberas.
País de las abejas, más allá del lugar que brota en avellanos y en círculos de barro.
Un dolor atraviesa tus campos amarillos: espiral de la muerte, memoria de la nieve, remansada quietud de los helados estanques del invierno.
Bajo la bóveda perfecta de la tarde, arden sustancias indestructibles, bosques y animales, interminablemente.
Es el sonido blanco de los avellanos, la belleza crecida de la desposesión.
Y el silencio extendido como sangre sobre las lánguidas riberas del país de las abejas.
Fragmento del libro "Memoria de la Nieve" de Julio Llamazares.
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