Llevábamos varios días de bochorno abrasador en esta zona rural de Burundi.
De pronto, descargó una lluvia que no terminaba y que nos apaciguaba a todos.
Sentíamos que nos hacía bien.
Al llegar a casa supe de tu muerte y comprendí esta tormenta serena.
Sabemos los dos lo que dicen los africanos: «cuando un hombre bueno muere, siempre llega la lluvia»
De pronto, descargó una lluvia que no terminaba y que nos apaciguaba a todos.
Sentíamos que nos hacía bien.
Al llegar a casa supe de tu muerte y comprendí esta tormenta serena.
Sabemos los dos lo que dicen los africanos: «cuando un hombre bueno muere, siempre llega la lluvia»
Nendo Dango, para Antonio Lozano, desde Burundi
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