EL SILENCIO DE LAS NUBES


  A las nubes no les quedan pastores.
  Se trasladan taciturnas
 en busca de los rebaños de dromedarios,
las risas de los niños, los frigs de jaimas,
 los pozos verdes y las melfas cantarinas...
  Todo es distinto.
     Se fueron...
y vino el silencio
  a cubrir la infinidad
 de narcótica pausa.
  Enmudecen los ríos,
las palabras callan...
   La sombra de una nube
 consuela a una huérfana acacia.
   No queda nada.
Las piedras que santifica el rezo.
Y la acacia.

Poema de Zahra El Hasnaoui Ahmed, 
de su libro de poemas "El silencio de las nubes"

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