Hot Magenta
Unas huesudas y nerviosas manos agarraban con fuerza el diminuto volante que conducía al motor del pequeño coche. Su color, inequívocamente femenino, nos hablaba del carácter de su propietaria. Las recién estrenadas ruedas empezaron a moverse despacito. Encendió las luces, y salió del concesionario hasta la calzada, por la que circulaban gran cantidad de vehículos de todos los tamaños, con mucho cuidado se hizo sitio entre ellos. Tras un largo paseo llegó a su garaje. Allí todas las noches duerme junto a colegas de mayor edad y más avezados en recorrer las calles, a los que les pregunta si tiene alguna duda.
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