No hacía falta tanto

No funcionó. Lo intenté con todas mis fuerzas, pero no funcionó. Compré tornillos y tuercas. Llaves inglesas de todas las medidas. Sierras, martillos, destornilladores, taladradora, y hasta una caja de herramientas para tenerlo todo muy ordenado. Pero, olvidé comprar un tubo de pegamento, para recomponer nuestro cariño. Y a la semana siguiente, se marchó con el chapuzas del vecino.

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