VERDE
Verde
está llena de rincones frescos y plazas floridas. En verano nunca falta una
sombra bajo la que descansar. Las hiedras trepan por las paredes. Saltan de
casa en casa y tejen una red de caminos aéreos por los que puedes pasear sin
necesidad de pisar la calle.
El
agua es abundante. Hay glorietas con fuentes y plazas llenas de bancos regadera,
cada uno tiene sus recipientes para que a la vez que descansas puedas meter los
pies y empaparte lo necesario.
Todos
sus habitantes son verdes. Los hay que tienen forma de palmera, trabajan de
vigilantes. Encontramos muchachas vestidas de lila. A veces se cruzan con las
chicas rosas y se hacen la competencia. Soy vecino de un grupo de delicadas
hortensias. Hay que tener cuidado de no rozarte con los hombres cactus y evitar
darles la mano. También hay árboles familiares con multitud de ramas.
Como
muchos jardines, la ciudad está rodeada de una tapia. Al otro lado todo es
marrón. Nadie quiere salir. Allí los habitantes son de color tierra seca. Por
eso cuando vemos que se acerca alguien con forma de ciprés, todos nos
escondemos. Son seres tristes que empujan a la gente al otro lado del muro.
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