Hubo
un tiempo en que siempre era Yo. No había nadie más. Yo era feliz
viviendo sola. Todo lo que Yo necesitaba estaba allí. Y a Yo le
gustaba el lugar.
Pero
entonces llegó Tú y quiso que Yo hiciera lo mismo que él. Hasta le
cambió el nombre: la llamó Nosotros.
Nosotros.
Yo
desconocía esa palabra. Era muy larga y no le gustaba nada.
Un día Yo,
le regaló a Tú
una fruta y mientras
la engullía Tú le
sonreía agradecido. Yo también sonreía al mirar a
Tú. Aún
no había terminado de
saborearla cuando llegaron
ellos y se lo llevaron. Yo siguió sonriendo mientras miraba el
árbol. Sólo Yo
sabía su secreto.
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