CUMPLEAÑOS

Mi padre era feliz celebrando su cumpleaños. No le importaba sumar un año más. Encargaba la tarta en su panadería favorita. Cuando la recogía acarreaba también con las felicitaciones de las dependientas. Siempre pedía una tarta de chocolate, era la preferida de sus nietas. Al llegar el día de su noventa cumpleaños, no lo quiso celebrar. Como todos los años compraron la tarta de chocolate, pero no la probó. El pastel le dio miedo. Hoy hace dos años que cumplió noventa. No hemos comprado tarta. No ha habido celebración. 





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