No hacía más calor que de costumbre.
Creo que este libro empezó acá, en un pueblo muy cerca de acá, fondo de Níger, hace unos años, sentado con Aisha sobre un tapiz de mimbre frente a la puerta de su choza, sudor de mediodía, tierra seca, sombra de un árbol ralo, los gritos de los chicos desbandados, cuando ella me contaba sobre la bola de harina de mijo que comía todos los días de su vida y yo le pregunté si realmente comía esa bola de mijo todos los días de su vida y tuvimos un choque cultural:
-Bueno, todos los días que puedo.
Me dijo y bajó los ojos con vergüenza y yo me sentí como un felpudo, y seguimos hablando de sus alimentos y la falta de ellos.....
....
si pudiera pedir cualquier cosa a un mago capaz de dársela, qué le pediría?
-Quiero una vaca que me de mucha leche......
-Pero lo que te digo es que el mago te puede dar cualquier cosa, lo que le pidas.
-¿Dos vacas?
Me dijo en un susurro, y me explicó:
-Con dos sí que nunca más voy a tener hambre.
Era tan poco, pensé primero.
Y era tanto.
fragmento del libro de Martín Caparrós "El Hambre"
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