COMENTANDO SOBRE DIOS....

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-Oye, Ach, ¿tú qué harías si fueras Dios?
-Es que no soy Dios
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¿Cómo reaccionarías si fueras Dios? Porque a ése no se le ocurre mover un dedo. Deja que las cosas empeoren, y cuando se ponen muy jodidas, mira hacia otra parte. Entonces, los malvados aprovechan para machacar a los inocentes, y los inocentes dan lástima pero nadie los compadece.
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-Me huelo que hace lustros que se fue dando un portazo.
-¿Y eso qué significa?
-Pues que está harto de nuestras gilipolleces. Seguro que tardó lo suyo hasta convencerse de lo cretina que es la gente. Nos ha mandado a unos cuantos profetas, no pocos milagros y bastantes libros para que la gente vaya espabilando. Pero es como si predicara en el desierto. Es lógico que tire la toalla.
-Y eso que hay muchos creyentes que rezan y que siguen siendo honrados.
-Precisamente, hay demasiados creyentes dándole por saco. Los musulmanes, los cristianos, los judíos, y un montón de energúmenos que, a las primeras de cambio, se lo quedan para ellos y se niegan a soltarlo. Un Dios es como un cartero, si lo sobrecargas, se estresa y no da pie con bola. A Dios se le han tenido que fundir los plomos y se ha retirado en algún recóndito planeta para hacer una cura. 
-Creí que tenía más aguante.
- Sólo la estupidez es ilimitada, Junior. ¿Te das cuenta? Si repartiéramos un centavo por cada gilipollas que hay en la tierra, arruinaríamos a todos los imperios mundiales. La gente lleva matándose desde la noche de los tiempos. No sabe hacer otra cosa. Para ellos, la paz es sólo una tregua , y sólo sirve para perfeccionar las represalias, las trampas, las guerras y la desgracia; y Dios se siente abrumado por este desaguisado del que somos los únicos culpables. 
Junio medita las palabras del Músico  asiente doctamente con la cabeza.
Ordena por un poco la fogata antes de volver a la carga. 
-Qué harías tú si fueras él, Ach?
Nada.....
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..........  Si yo fuera Dios....
-Si fuera Dios, acabaría manifestándome para poner fin al barullo que tenemos liado en el mundo. Instalaría mi trono en lo alto del Himalaya o del Kilimanjaro para que todo el mundo me viera, y soltaría a los hombres cuatro verdades sin tapujos. Les diría hasta qué punto me tienen harto, que mi paciencia tiene un límite, que hay que estar loco de atar para elegir el peor de los males y los remedios menos eficaces. Les pondría la película de la historia de la Humanidad para que comprobasen hasta qué punto su delirio sobrepasa el entendimiento: cuántas guerras y miserias, cuántas lágrimas y sangre, como si las cosas buenas que he creado para ellos no les bastasen para divertirse, como si no tuvieran nada mejor que hacer que matarse alegremente una generación tras otra. Les diría "¡basta!". Y me liaría a puñetazos con las montañas para provocar la mayor avalancha jamás vista. Luego, recomendaría a los aterrados supervivientes que aprendieran a comportarse porque me tienen harto de sus idioteces. Una vez aclarado esto, subiría de nuevo al cielo y rodearía mi olimpo de nubes para estar tranquilo.
Jadeante y purgado de sus demonios, con la cara congestionada y la nariz brillante, Ach da por concluido su discurso.........
fragmento de "El olimpo de los desdichados", novela de Yasmina Khadra

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